bilbao. Euskadi está en trance de perder el cuartel general de una de sus mayores empresas. Se trata de la empresa de trabajo temporal (ETT) Laborman, que cuenta con una red de 100 oficinas y alrededor de 400 empleados propios. Aunque pertenece a la multinacional holandesa Vedior, la sede social de su división española -desde la que dirige su actividad y donde paga los impuestos- está situada en Bilbao.
La compañía se encuentra inmersa desde finales de noviembre en un proceso de compra por parte de Randstat, otro de los gigantes mundiales del empleo eventual. La adquisición está pendiente del visto bueno de las autoridades comunitarias de la competencia. Si prospera, la sociedad resultante radicaría su sede social en Madrid, y el negocio englobado actualmente bajo la cabecera Laborman dejaría de tributar en la Hacienda vizcaina, según ha sabido DEIA de fuentes próximas a la operación.
Laborman es la una de las principales agencias de recursos humanos y colocación de España. Su facturación anual ronda los 200 millones de euros y su actividad troncal se complementa con la consultoría de selección Serlab y la firma Vexter, especializada en externalización de servicios. Su central está situada en San Ignacio, donde trabaja un grupo de 150 profesionales.
La unión de ambas empresas formaría la segunda mayor agencia de empleo tanto a nivel estatal como mundial, donde Randstat es una sociedad líder, sólo superada por Adecco.
poco reconocida Laborman constituye un caso curioso dentro del panorama empresarial de Euskadi. Su peso específico por volumen de negocio no se corresponde con la percepción social sobre su importancia. Sin embargo, figura en todas las listas que circulan en los foros financieros del País Vasco como una de las 50 mayores firmas por cifra de facturación, excluyendo a bancos, cajas de ahorro, aseguradoras y otras empresas financieras.
Su contribución económica y fiscal se ve diluida entre las grandes de la industria del metal (Arcelor, Sidenor, Fagor), el sector energético (Iberdrola, Petronor), la distribución (Eroski, Carrefour, Sabeco) o la industria alimentaria (Unilever, Pepsico, Snack Ventures). En un ranking elaborado recientemente por una consultoría de información empresarial, Laborman ocupa un puesto próximo al 40 entre las empresas vascas más potentes.
La opa de Randstat sobre Vedior está valorada en 3.500 millones de euros. La compra se financiará mediante la emisión de deuda y con una ampliación de capital, y la compañía compradora ha dejado claro en todo momento que no tiene intención de desprenderse de activos de su competidor.
Al parecer, la división española se reestructuraría con el cuartel general en Madrid, ya que la dimensión de la sociedad resultante no justificaría la preservación de dos head offices simultáneas. La sede de Bilbao perdería su condición de cabecera y sería transformada en la dirección de la zona regional norte.
el futuro del empleo Fuentes de Randstat informaron de que, en principio, no tienen intención de suprimir puestos de trabajo en Bilbao. El alto volumen de trabajo que la ETT tiene en la Cornisa Cantábrica podría, según estos medios, garantizar la conservación del empleo.
Este previsto que el desenlace del caso se produzca en abril, cuando la Comisión Europea divulgue su dictamen sobre la viabilidad de la compra en términos de competencia. Informaciones preliminares apuntan a que la operación sólo presenta problemas de calado a nivel regional, en países como Portugal y Bélgica.
Si la operación prospera, Randstat no se ha planteado recortar la plantilla de 150 profesionales de Bilbao |