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Mesa de redacción
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Al Gore
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Félix Iriarte
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Al Gore hace furor por estos pagos. Desde que el ex vicepresidente de los todopoderosos EE. UU. se metió a ecologista y salvador del planeta le han salido imitadores por todas partes. El último en llegar a su reino ha sido Mariano Rajoy, y lo cierto es que no ha podido ser más triunfal su entrada ya que no se le ha ocurrido mejor idea que proponer un plante masivo de árboles durante cuatro años para que le den los números de su lucha contra el cambio climático. Nada menos que 500 millones de árboles, lo que de uno en uno vienen a significar más de 14.000 a la hora, o si prefieren 267 árboles por minuto. Y así toda la legislatura, sin parar un instante. Los socialistas han sido algo más modestos, se conforman con la décima parte, que visto así es bastante poca cosa. Desconozco si Rajoy tiene pensado concretar en sus mítines cuántos arbolitos se plantarán en Bilbao o cuántos corresponderán a Durango o Elorrio. Me imagino a todo tipo de ecologistas aplaudiendo su propuesta, bien sea porque creen firmemente en ella, porque sean propietarios de empresas de jardinería o porque así no habría sitio para la tan denostada alta velocidad o para las autopistas que trocean el país en tantos pedazos como árboles quiere plantar el jefe del PP. El ramalazo ecologista de Rajoy ha llenado rápidamente los sitios web y han recogido también la advertencia del nuevo gurú de la causa verde: "El PP irá de las palabras a los hechos en materia medioambiental". O sea que ya se sabe. Y como nada es más ejemplarizante que predicar con el ejemplo, le veo embutido en un buzo, verde por supuesto, abriendo campaña armado de pico y pala en el parque de su casa y plantando el primero de los 500 millones. Nada de carteles, escobas, pegamento o altavoces estridentes, que eso no se lleva. Árboles, eso sí.
firiarte@deia.com |
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