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Más de 500 profesionales de las artes escénicas han participado en este foro que se ha celebrado en el Palacio Euskalduna. Foto: roberto zarrabeitia |
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"Sin subvenciones, el teatro costaría 50 euros"
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Su director, Mikel Gómez, asegura que no corren buenos tiempos para el directo, "pero el secreto está en emocionar".
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Maite Redondo
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bilbao. Traspasos Kultur fue la primera compañía estatal que abrió los circuitos teatrales para la danza. "Pero llegó un momento en el que la cantera de bailarines se agotaba y no quería volver a empezar de nuevo. Fue cuando decidimos dar el salto al teatro". El gasteiztarra Mikel Gómez de Segura y Charo Fernández llevan casi 20 años de profesión haciendo espectáculos y más de una veintena de producciones. Recuerda aquellos tiempos "cuando los teatreros viajábamos en una furgoneta 4L recorriendo las ciudades y pueblos. Ahora hemos cambiado el 4L por un Mercedes Vito pero seguimos recorriendo las ciudades con nuestros espectáculos. Esta misma semana hemos hecho más de 3.000 kilómetros".
Se puede decir que Traspasos Kultur es una de las compañías vascas privilegiadas. Hacen teatro de calidad y sus producciones se estrenan en las grandes salas. Sin ir más lejos, el año pasado consiguieron el premio Max revelación de Euskadi con su tragicomedia Demasiado humano. Los últimos días de Nietzsche. "Es gracioso que los premios revelación se consigan con 50 ó 60 años, ¿verdad?", sonríe el director gasteiztarra.
¿Subvenciones? Tanto Mikel como Charo siguen las ponencias que se han impartido en Bilbao desde el martes y hasta ayer dentro del III foro Internacional de Artes Escénicas, Escenium. En el hall del Euskalduna presentan sus últimas aventuras teatrales, entre ellas Mi nombre es Rachel Corrie, una coproducción con el teatro Arriaga, que se podrá ver pronto en el recinto bilbaino. "Me enamoré enseguida de la historia de esta pacifista estadounidense que fue arrollada en 2003 por una excavadora militar en Israel", explica Charo Fernández. "La gente, cuando se sienta, sólo ve la interpretación de unos actores, pero detrás hay un trabajo enorme. En este caso, tuvimos que gestionar hasta los derechos de autor, luego contratar a los actores, buscar un teatro...".
¿Y las subvenciones? "Después de 20 producciones, no hemos recibido un euro ni del Ayuntamiento de Gasteiz ni de la Diputación alavesa. Tú no existes para las instituciones. El Ministerio de Cultura en Madrid sí te ayuda. El Gobierno vasco, también. Las diputaciones de Gipuzkoa y Bizkaia, los ayuntamientos de Bilbao y Donostia ayudan a sus grupos. Aunque en realidad, lo más correcto sería decir que se subvenciona al espectador. Hay un error al pensar que el precio de la entrada es caro. Si tuviéramos que pagar lo que cuesta realmente, ascendería a 50 euros".
Mikel Gómez de Segura está convencido de que "los que nos dedicamos al teatro estamos un poco locos. Sabemos que hay un exceso de producción, que es difícil estrenar, que no corren buenos tiempos para el directo, pero así todo, seguimos. ¿El secreto? Conseguir emocionar". |
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