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Zapatero, presidente del Gobierno español. Foto: efe |
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Donde dije digo...
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En las filas socialistas han tocado la corneta para que, en estos tiempos electorales, nadie mente la bicha del diálogo con ETA. Miguel Buen lo vivió en sus propias carnes y tuvo que rectificarse a sí mismo.
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H. Unzueta
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Por mucho que lo intenten en estos tiempos preelectorales, el Partido Socialista no puede quitarse de encima la sombra de sus actos pasados ni el eco de sus palabras dichas en los cuatro últimos años. Intentan no mentar la bicha -el diálogo con ETA- para que el PP no les pille en fuera de juego en un momento decisivo del partido. Pero la realidad es tozuda y los fantasmas del pasado vuelven por donde solían cuando los problemas se dejan sin solucionar. Ya lo dijo hace veinticinco siglos Aristóteles: el hombre es dueño de sus actos y esclavo de sus palabras.
A pesar de que intentan desviar la atención hacia las disputas internas en el PP entre Gallardón y Esperanza Aguirre, los socialistas no pueden quitarse de encima la presión de los populares, que les recuerdan la negociación mantenida con ETA en el marco del proceso de resolución del conflicto vasco. Ni siquiera la polémica con los obispos -por cierto, también con la cuestión del diálogo con ETA- ha logrado desviar del todo la atención del debate hacia otros territorios más cómodos para los socialistas.
Y no se sienten cómodos porque ahora toca negar toda expectativa de diálogo con la organización armada cuando hasta hace unos pocos meses estaban sentados frente a frente hablando, presumiblemente, sobre presos y desarme, como también lo estuvieron en Loiola con los proscritos representantes de Batasuna aunando mínimos políticos en torno al derecho a decidir, Nafarroa o la normalización política. De momento, y hasta nuevo toque de corneta, es un tema tabú.
Aunque al secretario general del PSE de Gipuzkoa, Miguel Buen, le debió de pillar en el relevo de guardia y no se enteró de la consigna, pues ayer, a primera hora de la mañana y en el marco del Forum Europa celebrado en Bilbao, aseguró, tras sacar pecho por las conversaciones de Loiola y el proceso de paz, que "si se diesen nuevamente las circunstancias necesarias, volveríamos a intentarlo". A intetar dialogar con ETA, se refería. Añadió que ahora mismo -a 31 días de la jornada electoral del 9-M- esas circunstancias no se dan.
negocio y negociación Tales afirmaciones las hizo en Bilbao, en un céntrico hotel de la ciudad, ajeno a lo que a unos quinientos kilómetros de allí, su jefe, a la sazón el presidente del Gobierno, declaraba en las ondas de Punto Radio. Afirmó el numero uno del PSOE que a día de hoy "no hay ninguna expectativa de diálogo con ETA". Lo dijo tras defender con firmeza la tarea realizada durante el proceso de negociación por organizaciones internacionales. Para reforzar su tesis rescató el ejemplo de Colombia, en el que Francia, España y Suiza colaboraron con el Gobierno de Álvaro Uribe para facilitar el diálogo frente a la FARC. Total: que lo que antes servía como medicina para elproblema vasco no sirve ahora, aunque si vale siempre y cuando no sea el caso vasco.
Es evidente que Zapatero no sabía las palabras que había pronunciado Buen, pero algún asesor de éste sí debió de sintonizar la emisora de Vocento y escuchó al presidente. Buen no tardó en echar mano del viejo adagio Donde dije digo, digo Diego. El dirigente socialista guipuzcoano tiró de agenda y llamó a las agencias para precisar lo dicho minutos antes y colgarlo luego en los despachos de agencia de esta guisa: "Buen afirma que no hay ninguna posibilidad de retomar el diálogo con ETA y que su único camino es cesar su actividad terrorista. Mientras no lo haga, se encontrará con la firmeza de un Estado de Derecho que le combatirá en todos los frentes". Todo en cuestión de tres o cuatro horas, y con el PP dispuesto a morder todos los huesos que pinchen los socialistas.
También Ramón Jáuregui participó en el Forum Europa y, aunque de una manera más tibia y discreta, terminó remando en la misma dirección que Buen. El candidato del PSE al Congreso por Araba subrayó el compromiso del Ejecutivo socialista por intentar "acabar con el terrorismo y alcanzar la paz", culpando al PP de haber ejercido "una oposición feroz", aunque a renglón seguido aseguró que la "apuesta sigue viva".
Como era previsible, el PP arrumbó por enésima vez contra los socialistas, pinchándole en el tema que más les duele. Primero fue su presidenta en la CAV, María San Gil, tirando del soniquete habitual de que Zapatero, si ganara las elecciones, negociaría "otra vez" con ETA. Para ello, según la dirigente popular, utilizaría la legalización de ANV y EHAK como moneda de cambio de la tregua. Acusó a Zapatero de hacer negocio electoral con esta cuestión.
Más vivo estuvo su compañero de formación Carmelo Barrio. El secretario general del PP en esta comunidad autónoma hurgó en la herida producida por los socialistas durante la jornada de ayer. Barrio hizo sangre electoral de la rectificación de Buen y afirmó que "esta bien claro que en esa declaración preparada -la realizada en la conferencia- ha hecho una reflexión de lo que verdaderamente piensan los socialistas vascos". El dirigente popular aseguró que Buen expresó "sus convicciones, pero posteriormente le han hecho rectificar".
Sean convicciones o sea traición del subconsciente, sigue valiendo la máxima aristotélica de la esclavitud de las palabras. Incluso en campaña electoral. |
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