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La fachada de la antigua sede del Banco de Bilbao permanecerán cubiertas durante más de un año para llevar a cabo una rehabilitación integral del inmueble. Foto: Ángel Ruiz de Azua |
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La reforma integral de la sede de Gran Vía prepara la futura venta de la torre del BBVA
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acabadas las obras, todo los empleados pasarán al edificio de gran vía y mazarredo. La reforma de las dependencias será integral tras haberse quedado obsoletas para los clientes y los empleados.
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Alberto G. Alonso
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Bilbao. El BBVA ha iniciado la rehabilitación integral de su sede ubicada entre Gran Vía y Alameda de Mazarredo con el objetivo de convertirse en la única sede de la entidad en Bilbao. Según varias fuentes consultadas, la intención de la dirección del banco es modernizar esta sede para trasladar a ella a todos los empleados asignados a operaciones centrales y vender el edificio de Gran Vía 1, la famosa torre que preside la plaza Circular.
Según han indicado fuentes sindicales y empleados, "cada vez queda menos personal en la torre y nos han dicho que cuando finalicen las obras en Gran Vía 12 todos los servicios se centralizarán allí". Es decir, la banca comercial, la de empresa y la corporativa, además de un área de administración de personal y servicios centrales.
De momento, la estilizada sede tiene más vida desde hace unos meses. Fue tras el verano pasado cuando, antes de iniciar las obras en el inmueble esquinero, los empleados que trabajaban en las plantas tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima fueron trasladados a Gran Vía 1. Entonces empezaron unos trabajos que sólo los empleados y algunos clientes conocían. Hasta hace poco más de dos semanas, cuando los andamios empezaron a ocultar las dos fachadas y los bilbainos se enteraron de la rehabilitación de la primitiva sede del Banco de Bilbao antes de la fusión.
Diversas fuentes han indicado que el número de empleados que trabajaban hasta el inicio de las obras se acercaba a unas 400 personas, de las cuales más de la mitad operan ahora desde la torre. El resto sigue trabajando en la planta segunda, los pocos empleados adscritos a la Fundación BBVA que tiene sus oficinas en este nivel, y la planta baja y primera donde siguen atendiendo al público en el espectacular patio de operaciones.
Desde el BBVA han sido parcos en datos. Tan sólo han indicado que en ningún momento van a cerrar el edificio, "ya que la fidelidad con los clientes es una de nuestras máximas". De hecho, se prevé que la oficina 1300 de Banca Comercial, sita en el edificio, así como la 1299, dedicada a la Banca de Empresas, sigan prestando servicio.
La remodelación integral de todo el edificio es consecuencia de que se había quedado totalmente obsoleto. Grandes despachos y estancias infrautilizados y después parcelados sin orden, problemas constantes con el aire acondicionado, carencia de accesos para personas discapacitadas, malas infraestructuras para servicios telemáticos... son algunas de las carencias que se van a subsanar.
Aunque el número de plantas se va a mantener, la séptima ya está casi terminada, y el patio de operaciones seguirá como cuando se reformó en 1957, el resto del edificio mutará radicalmente. Se habilitarán espacios más racionales y con más capacidad para más empleados, los suelos serán de los denominados técnicos ya que albergarán todos los tendidos y cableados informáticos y telefónicos, las escaleras y ascensores también se modernizarán, y el edificio se adecuará a la actual normativa medioambiental y de accesibilidad. Esto en el interior. En el exterior, los andamios permitirán actuar sin ningún riesgo para los transeúntes, se han colocado unas grandes cubiertas que tapan el tránsito peatonal por las aceras y se procederá a cambiar ventanas, limpieza de fachadas y poco más, ya que el edificio está catalogado y tiene un grado de protección oficial que le impide que se toque cualquier elemento arquitectónico. "Cuando se terminen las obras quizás será el edificio más moderno del BBVA", aseguran fuentes de la entidad que no soltaron prenda sobre el coste del proyecto.
Eso sí, calculan que en el plazo de un año estén concluidos los trabajos en una actividad que quiere recuperar el tiempo perdido tras múltiples problemas para conseguir los permisos preceptivos de obra en un edificio de sus características. Así, en primavera de 2009 podrán volver los empleados que ya trabajaban y los compañeros que llegarán desde la torre para los que se han previsto ya despachos.
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Entrar por la puerta del presidente
Una de las principales carencias que tiene el vetusto edificio es la de rampas y elementos arquitectónicos que faciliten el acceso a personas discapacitadas o a sillas de niños. De hecho, el único acceso principal, la gran puerta en el chaflán del edificio que flanquean dos imponentes leones, no puede ser utilizada por nadie que no se valga por sí mismo. Una docena de peldaños impiden el uso de sillas de ruedas, aunque desde la dirección del edificio se ha tenido siempre un as en la manga, la conocida como la puerta del presidente. Se trata de un acceso ubicado en la fachada que mira a la Gran Vía, que pasa desapercibido y que servía antaño para dar privacidad a la entrada del presidente del banco antes de la fusión. Una puerta que se abre cuando alguna persona impedida lo requiere. "Eso se seguirá manteniendo mientras duren las obras y cuando se empiecen los trabajos en la planta baja y se suban los servicios a las de arriba se podrá utilizar el ascensor que llevaba antes al presidente hasta su despacho, que se situaba en la última planta", indicaron fuentes de la entidad. >A.G.A. |
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