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Bosco y Julio, dos de los responsables de esta publicación de humor, posan con el número 100 de 'El Karma', que está ya en los quioscos y en los puntos de venta habituales. |
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100 números de buen karma
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La revista de humor 'El Karma' ha llegado este mes a su número 100. Su trayectoria y sus iniciativas a lo largo de estos años han dado mucho que hablar...
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H ay dos tipos de karma. Uno es el principio hinduista según el cual las acciones de una persona influyen en sus posteriores reencarnaciones. El otro Karma es esa revista que muy poco tiene que ver con misticismos, auras y vidas futuras, y que en cambio cuenta con miles y miles de acólitos sedientos de ironía y risas envueltas en mala uva. Lo suyo es el humor. A lo bestia. Humor desaprensivo, lo llamarían ellos. Pero a pesar de su acidez, de sus chistes corrosivos, de sus montajes cañeros, o precisamente gracias a todo eso, El Karma acaba de alcanzar su número cien. Ahí es nada. A lo largo de sus años de vida, esta revista se ha cocido a fuego lento con muchas carcajadas, un puñado de polémicas y un salvaje coqueteo con la política...
El embrión de esta publicación lo encontramos allá por el año 1994 en la Facultad de Ciencias de la Información en Leioa. Un grupo de alumnos con ganas y sentido del humor comenzó a hacer un fanzine a base de fotocopias que luego rulaban por el campus. Un profesor de la facultad, José Luis Ibáñez, le vio posibilidades a esta locura en papel y tinta y animó a estos estudiantes a tratar de profesionalizarla. Así que El Karma saltó de la fotocopias a la imprenta, y una vez que sus impulsores salieron de la uni, desarrollaron empresarialmente la publicación con el apoyo de Lan Ekintza de Bilbao. Así, en febrero de 1999 surge el primer número de El Karma tal y como lo conocemos hoy día.
Ahora, esta publicación tiene una tirada de 10.000 ejemplares que se distribuyen en su mayoría en la CAV. Detrás de la revista hay un equipo humano y profesional conformado por Julio Albitre, Bosco San Martín, Héctor Sánchez y José Luis Ibáñez, así como un nutrido grupo de colaboradores.
Hoy, sus responsables miran atrás y se sienten contentos de haber alcanzado este número cien. Pero tienen claro que permanecer años haciendo reír al personal no es cosa de broma. Es algo muy serio. Por eso curran en firme día tras día. "La gente que estamos aquí compartimos sentido del humor y capacidad de trabajo", afirma Julio Albitre, director de El Karma. Y ese trabajo se ha visto recompensado con un grupo de lectores extenso, fiel, ecléctico y con un abanico de edades amplio. "Lo mismo te encuentras a universitarios con la revista como a gente que va en el metro con chaqueta y corbata a los que les da un ataque de risa porque van leyendo El Karma", comenta Bosco. "Lo que sí es cierto es que nuestro lector tiene una mentalidad flexible y abierta", puntualiza Julio.
Pero el éxito no les ha llegado a este grupo de profesionales por arte de magia o por sus caras bonitas. "La clave es que en este país hay mucho humor y a la gente le gusta reírse...", explica Bosco. "Y por otro lado, está nuestra constancia, nuestro curro, nuestra disciplina, el estar ahí mes a mes, el andar por la calle, por muchos establecimientos con la mochila al hombro", añade. "Nuestro capital es nuestro trabajo", recalca Julio.
el pkd En la historia de El Karma existe un antes y un después. El punto de inflexión fue el PKD, el Partido del Karma Democrático. El Karma irrumpió en el panorama político en 2000 con un partido gamberro que pedía "el voto inútil" y con la imagen de Bosco como líder. "Salimos en las elecciones generales con un presupuesto de 30.000 pesetas con las que pagamos hasta el último bocadillo de bacon con queso", explica Julio. El objetivo no era otro que el de crear una buena campaña para dar a conocer la revista, para incrementar las ventas. "Nosotros siempre hemos tenido claro que somos una empresa. Es de lo que queremos comer, de lo que queremos vivir. Lo que nos pone contentos es contar historias ácidas, humorísticas y divertidas, pero que eso tenga una viabilidad económica", explica Julio. "Si los partidos montan empresas, ¿por qué las empresas no van a poder montar partidos?", se pregunta Bosco.
La cuestión es que la apuesta funcionó y el PKD les ha permitido acceder a foros donde de otra manera no hubieran podido llegar, y han intervenido en los programas de Buenafuente o de Jaime Cantizano.
Pero que sepan sus fieles votantes que en esta ocasión el PKD no se va a presentar a las elecciones generales, ya que son en marzo y no les permiten hacer ruido de cara a este número cien de febrero. "Hemos hecho intensas gestiones con Moncloa para que adelantaran las elecciones, pero no nos han hecho caso...", explica, compungido, Julio.
Por otra parte, estos profesionales de la comunicación son también una agencia publicitaria, TKS Creativos, que ha puesto en marcha campañas para entidades tanto públicas como privadas. Además, desarrollan contenidos para otras publicaciones con las que colaboran.
Llegado a este punto, con cien números a sus espaldas y una empresa en marcha, los responsables de El Karma trabajan en firme mes a mes entre risas, esfuerzo e ilusión. No hay que bajar la guardia. La pelea es continua para afianzar la confianza de distribuidores, anunciantes y lectores. ¿Proyectos futuros? "Pues el número 101, y luego el 102, y luego el 103...".
Bosco tiene clara cuál es la premisa del trabajo de este equipo. "Lo primero es reírnos de nosotros mismos para después poder reírnos de los demás", explica. "Y reírnos de nosotros mismos es bastante fácil mirándonos al espejo y viendo nuestras caras y nuestros cuerpos. Luego ya nos reímos de los demás. Porque lo contrario no funciona...", concluye riendo.
Esta publicación de humor tiene, a día de hoy, una tirada de 10.000 ejemplares
El PKD se presentó a las elecciones de 2000 con un presupuesto de 30.000 pesetas |
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