Como en el impactante titular que ponen de ejemplo en todas las Facultades de Periodismo: "Un hombre muerde a un perro", el encabezamiento de esta noticia es más noticia que la propia información: "Un funcionario de prisiones hace una felación a un preso". O el mundo del revés. Todo sucedió el pasado viernes cuando una funcionaria de la prisión de Palma de Mallorca se topó con un recluso que salía del aseo de mujeres mientras se abrochaba la cremallera del pantalón. La empleada sospechó y cuando entró al lavabo, comprobó que en el interior había otro funcionario. El funcionario, de 33 años, había convencido al recluso para que entrara con él en los aseos. Tras interrogar al interno, el preso confesó: el funcionario le acababa de practicarle una felación. Para más inri, el suceso tuvo lugar en el módulo de comunicaciones del recinto penitenciario, conocido habitualmente por eldonut.
La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ya ha suspendido provisionalmente de su actividad al funcionario díscolo sorprendido realizando prácticas sexuales con un recluso. Al parecer podría haber incurrido en un delito de abuso sexual que puede estar penado con hasta quince años de cárcel. El interno J.L.S.E., de nacionalidad colombiana, cumple condena en el recinto de nueve años de prisión por tráfico de drogas
Esta institución ha confirmado que una vez tuvieron conocimiento del informe que recogió el testimonio del recluso, se inició una investigación interna para esclarecer los hechos y se le abrió un expediente disciplinario al empleado, encargado de las labores de vigilancia, a quien se le han suspendido sus funciones. En estos momentos se investiga el hecho, "siempre poniéndolos en cuestión" al tratarse de una denuncia que hay que contrastar. En caso de que se detecten indicios de delito, el departamento, perteneciente al Ministerio del Interior, pondrá la causa en conocimiento del fiscal para que adopte las medidas oportunas. La Dirección General justificó que la apertura de la investigación interna y la suspensión provisional de las funciones del vigilante son la medida administrativa que desde este departamento puede tomarse, ya que "corresponde a la Justicia decidir si se trata o no de un delito".
De acuerdo a los artículos 181, 182 y 183 del Código Penal, el empleado podría haber incurrido en un delito de abuso sexual por prevalimiento. "Estamos investigando el informe y si hay indicios de que los hechos ocurrieron así, el fiscal se encargará de ratificar qué tipo de delito se ha producido", incidieron desde Instituciones Penitenciarias.
Los comentarios a la noticia no se han hecho esperar y algunos ya dicen que "Instituciones Penitenciarias apuesta por la excelencia en el trato para lograr mayores éxitos de reinserción". |