qUIéN le iba a decir a la donostiarra María, de 44 años, que un día se serviría de los escaparates que encuentra a su paso para cerciorarse de que nadie sigue sus pasos. El temor siempre es el mismo: que un mal día, el espejo le devuelva la imagen de su ex marido. "Nunca mires al interior de las tiendas, siempre hazlo al cristal, por si alguien te sigue", le aconsejó un escolta. Fue algo así como su testamento profesional poco antes de abandonarla a su suerte, el pasado día 9, aquel día que se esfumó como por arte de birlibirloque la orden de protección en vigor desde noviembre de 2005. Esa misma jornada, otra compañera maltratada recibió el mismo revés: adiós a la protección. "Les dije que no estaba de acuerdo con su decisión y que a partir de ese momento hacía responsable al Departamento de Interior del Gobierno vasco de lo que pudiera ocurrirme a mí y a mis dos pequeños", relataba a este periódico María, temerosa del cauce que puedan tomar los acontecimientos.
La Asociación contra la Violencia Doméstica y en Defensa del Menor, Acovidem, denunció ayer que Interior ha retirado en Gipuzkoa en el plazo de unos días la escolta de tres de las cinco mujeres maltratadas que gozaban de protección hasta ahora. La agrupación cuestionó el actual sistema de valoración de riesgos, que creen que "debería ser totalmente personalizada", y alertó de la flagrante desprotección en la que quedan.
La presencia de medios de comunicación era importante. Por eso María, presente en la sala, optó por sentarse en los últimos asientos, adoptando un segundo discreto plano desde el que siguió la interesante comparecencia. La mujer tiene dos procesos penales abiertos y prefiere callar por motivos de seguridad. Por nada del mundo quisiera involucrar a sus dos pequeños en todo este embrollo. "Nada de fotos", insistió, a pesar de lo cual no tuvo reparos en atender a este periódico para describir el horror que carcome sus entrañas al sentirse tan vulnerable. "Cuando aquel día sonó el teléfono, al menos supuse que tendría el fin de semana por delante para organizar mi vida, pero ni siquiera fue así", lamenta. El escolta desapareció antes de lo previsto. Si bien arrastra su "particular infierno" para salir de la espiral del maltrato, hacerlo sin protección supone algo así "como abandonarte a tu suerte en mitad de una plaza de toros".
Aquel fin de semana, María tomó a su hija del brazos y salió a la calle con mucho temor. La niña le pregunta constantemente: "¿Y ahora quién va a cuidar de nosotras?" Su madre, a veces titubeante, sin saber muy bien cómo salir del paso, le consuela diciendo cada vez que ve un coche patrulla que "ésos serán los que velen por nosotros".
La niña no parece convencida del todo. "Ama, tengo miedo", le repite en cuanto ponen un pie en la calle. Sólo se siente segura cuando acude al colegio o está en el domicilio. La incertidumbre se adueña de la pequeña el resto del día, sobre todo le atenaza el temor de que vaya a venir su padre a cogerle, dice.
aviso por teléfono En su soledad, la madre también se lo pregunta: "¿Y ahora qué hago?". De nada le sirven las llamadas que está recibiendo estos días de la Policía para saber qué tal se encuentra. "Me dicen que les avise si tengo algún problema", relata desmotivada y sin ningún convencimiento. Quien no tuvo reparos en hablar de su propio caso fue Sonia Franco, secretaria de Acovidem, y mujer maltratada a la que también retiraron su orden de protección aquel mismo día. "Me imaginaba lo que iba a ocurrir, que habían valorado que el riesgo había desaparecido". La asociación no entiende decisiones de esta naturaleza: si hace tres meses Sonia vivía en situación de riesgo y nada ha cambiado desde entonces, ¿qué motiva una decisión así?
Más mujeres con escolta cada año
Las medidas de protección que se establecen para aquellas mujeres que se encuentran en riesgo de sufrir agresiones por parte de sus parejas se deciden según criterios exclusivamente técnicos, que son evaluados en cada caso por los especialistas de la Ertzaintza y técnicos de la UPV. Con estas palabras salió al paso ayer el Departamento de Interior ante las críticas recibidas por Acovidem. "El número de mujeres a las que el Departamento de Interior ofrece un servicio personal de escolta por su situación de especial riesgo no sólo no ha descendido durante los últimos años sino que se ha incrementado de manera progresiva". Si cuando cuando comenzó a presentarse este servicio, en 2004, eran 4 las mujeres con escolta, a finales del año siguiente habían aumentado a 11 y en el 2006 eran 16. "Este año son 15, por lo que podemos decir que la cifra se mantiene e incrementa de manera progresiva", revelan las mismas fuentes. Se da la circunstancia, además, según agrega el Departamento de Interior, de que la Ertzaintza está presentando actualmente hasta diez veces más servicios de escolta a mujeres que los que son ordenados por los propios jueces, que establecen el dispositivo de protección. >j.n. |