BILBAO. Miles de conductores vizcainos no pudieron disfrutar ayer de un buen comienzo de fin de semana. Más bien al contrario. La autopista A-8, a su paso por Bilbao en sentido a Donostia y Gasteiz, se convirtió durante gran parte de la tarde de ayer en una trampa en la que cayeron centenares y centenares de automovilistas, muchos de los cuales regresaban a sus hogares dispuestos a disfrutar del fin de semana. Durante más de tres horas, las que pasaron entre las 17.25 y las 20.45 horas, la principal autopista vasca se convirtió en una tortura.
Todo empezó a las 17.25 horas, cuando un camión que circulaba en sentido a Donostia perdió su carga, unas cuantas placas metálicas, quedando ésta sobre la vía. El incidente se registró pocos metros después de que el camión dejara a la derecha el desvío hacia Gasteiz, es decir, a menos de un kilómetro de la entrada a los túneles de Malmasín. Al quedar la carga sobre los dos carriles que existen en ese punto, el tráfico quedó cortado casi de inmediato. Pese a la rápida actuación de la Ertzaintza, la operación de retirada de las placas metálicas entrañaba mucha dificultad, por lo que sólo pudo liberarse uno de los dos carriles. Esta circunstancia, sumada a la alta intensidad de tráfico a esa hora, sólo podía traducirse en una cosa: atasco monumental. Éste, según diversas fuentes, llegó a alcanzar en su momento de mayor congestión los siete kilómetros de longitud, para desesperación de los miles de automovilistas que en él quedaron atrapados. Finalmente, los equipos de emergencias lograron liberar la carretera hacia las 20.45 horas. >deia |