barakaldo. El Centro de Iniciación Profesional (CIP) de Barakaldo ha expulsado a dos alumnos menores de 16 años que causaron lesiones a un compañero en una pelea que los tres mantuvieron el pasado 11 de febrero fuera del centro educativo.
El concejal de Educación del Ayuntamiento de Barakaldo, Carlos Fernández, ofreció ayer una rueda de prensa en la que informó de este caso y afirmó que se trató de "una trifulca, una pelea, que no se puede calificar de agresión brutal, ni de acoso escolar".
El edil consideró que el antecedente de lo sucedido en Ermua, donde una chica de 15 años recibió una brutal paliza, ha "magnificado" este caso que, en otras circunstancias, a su juicio, no hubiera tenido ninguna repercusión.
Esta apreciación es muy diferente a la de la madre del joven, de 17 años, Diana Córdoba, que aseguró que su hijo fue golpeado porque a los agresores no les gusta su forma "de andar". La mujer explicó que el menor se tuvo que refugiar en un bar después de que le agredieran y que denunció los hechos para que se acaben las agresiones y las amenazas a su hijo. "¿A qué espero, a que mañana me traigan a mi hijo muerto, o a que me le hagan otra cosa peor?", se preguntó.
Según Córdoba, a su hijo "no lo quieren porque dicen que va muy chulo caminando", por lo que cuestionó que cualquier persona tenga que "pedir permiso" para conducirse como considere, ya que "mientras que sea normal", cada cual puede hacer con su vida "lo que quiera y eso a nadie le importa".
El menor estudia fontanería en un centro de iniciación profesional de la localidad fabril y fue objeto de dos episodios de agresiones y amenazas en las últimas semanas, tales como "te vamos a cortar los huevos".
El último hecho ocurrió este martes, cuando su hijo se fue a comer un bocadillo a un supermercado cercano al centro docente a la hora del recreo y fue agredido por sus compañeros y un amigo de ellos, un portero de discoteca.
Según la madre, uno de los menores "le pegó todas las patadas que quiso, le pegó en la cabeza hasta que se cansó". "Mi hijo se fue y se refugió en un bar, y llamó a la Ertzain-tza... Una ambulancia le llevó al médico de cabecera", señaló.
El agredido sigue acudiendo a su centro de estudios porque, aunque está "asustado", no va a "cambiar" de vida "por esto", según le reconoció a su madre. "Yo lo que quiero es que esto se solucione de la mejor manera posible, y que le dejen en paz". El concejal lamentó que la madre haya puesto a su hijo "bajo el ojo público" y aseguró que el conflicto se había resuelto por los cauces habituales. La dirección del CIP decidió expulsar a los dos implicados el 13 de febrero. >agencias |