quiere vender animales en peligro de extinción disecados? Pues no lo haga a través del teletexto de la cadena Telecinco ni tampoco a través de un periódico de anuncios de tirada local de Bizkaia. No lo haga porque estas formas tan poco sibilinas pueden conducirle a la cárcel de inmediato, tal y como le ha ocurrido a un vecino de Sestao de 36 años.
Al detenido se le ocurrió poner a la venta sus colmillos tallados de morsa, de elefante, una mandíbula de tiburón blanco, una piel de pitón y varios caparazones de tortugas en extremado peligro de extinción, entre otros tesoros del mundo de la fauna, a través de estos canales de comunicación a la vista de todos, incluso de la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que ordenó en octubre a la Guardia Civil investigar el caso.
Los restos de animales en peligro de extinción hallados en el hogar del arrestado están pendientes de una peritación, pero las primeras investigaciones policiales apuntan a que el caparazón de la tortuga Carey alcanza en el mercado "casi el precio del oro". Lo mismo ocurriría con el caparazón de la tortuga de la especie Laud, de la que quedan menos de 30.000 hembras y por lo que se encuentra "en peligro extremo de extinción" y, por lo tanto, "son especialmente protegidas".
La tortuga Carey se caracteriza por su belleza, una cualidad que la ha arrastrado casi al borde de la extinción. Los cazadores furtivos de este reptil, originario del mar Caribe, el Atlántico y el Índico, aprovechan sus huevos, carne, piel y, sobre todo, su caparazón, que es sumamente apreciado en la elaboración de diversos objetos de ornamento, joyas y armazones de lentes.
Además de estas dos joyas, J.A.P.P., de 36 años, poseía tres colmillos de morsa de dos especies diferentes, un colmillo de elefante, una cabeza de tortuga marina, cuatro dientes de hipopótamo, una mandíbula de tiburón blanco, dos caparazones de tortuga, dos caparazones de tortuga marina pintados, un caparazón de tortuga Boba, un cráneo de oso (de la especie Ursus amaricanus), un cráneo de lobo (Canis Lupus), un cráneo de león, otro de oso polar, una concha Tridacna, una piel de pitón, un colmillo de cocodrilo, una garra de buitre y un caparazón de tortuga marina blanca. Tenía un zoo en casa de animales muertos de especies en peligro de extinción.
Todo el material intervenido pasará a disposición de la Autoridad Administrativa del Cites (convenio sobre el comercio internacional de especies amenazadas de la fauna y flora silvestres) de Bizkaia.
El comercio de especies en peligro de extinción es uno de los más rentables en el mercado negro, después del narcotráfico, la venta de armas y la explotación sexual. Según cifras del Fondo Mundial para la Naturaleza Adena (WWF, en sus siglas en inglés), 50.000 primates, 140.000 colmillos de marfil, 350 millones de peces tropicales y 4 millones de cactus son vendidos ilegalmente en un solo año.
El tráfico de estas especies, tanto de animales vivos como muertos, es una de las causas más importantes de la preocupante pérdida de la biodiversidad en el mundo, señalan desde Adena. Cada año pueden comprarse y venderse ilegalmente en todo el mundo, además, 10 millones de unidades de piel de reptil y 15 millones de pieles de mamíferos. Además, unas 2.300 especies animales y 24.000 plantas están amenazadas por esta razón. |