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Un mayor sube por las escaleras de Aldakonea, en la zona alta del barrio de Egia. Foto: iker azurmendi |
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Más de 1.200 donostiarras con problemas de movilidad viven enclaustrados en sus casas
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las viudas con pensiones mínimas se han convertido en el colectivo más vulnerable. Una plataforma social de apoyo solicita un plan de actuación que incluya créditos sin interés para dignificar las viviendas.
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Jorge Napal
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Donostia. El colectivo de viudas ha desaparecido de la primera plana, pero sus reivindicaciones no han perdido un ápice de vigencia. Un año después de protagonizar un plante frente a la Diputación, en un acto con el que desempolvaron buena parte de las penurias larvadas tras una vida austera y en silencio, su futuro viene marcado por una noticia esperanzadora y otra "lamentable". "A partir de junio se equipararán por fin las pensiones de viudedad con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), ya era hora, estaremos vigilantes para que se cumpla lo anunciado", promete Belén Balerdi, integrante de la Plataforma Social Goierri-Urola Garaia, uno de los movimientos más activos para paliar la complicada situación que atraviesan buena parte de las más de 37.000 viudas que residen en el territorio.
La situación era y sigue siendo paradójica, con unas mujeres entregadas en cuerpo y alma a una tarea nada visible, que quizá no ha contribuido al tejido productivo, pero sí a generar riqueza, con una nada desdeñable aportación al Producto Interior Bruto (PIB). El resultado, pese a todo, siempre ha sido el mismo: consideración social, cero.
La mitad de ellas viven solas, y en torno a 12.000 tienen una pensión por debajo al SMI, lo que les aboca a vivir en una situación de pobreza. "Enviudan y, de un día para otro, pasan a cobrar el 50% de lo que cobraba su marido, mientras que los gastos siguen siendo los mismos. La situación es aún más complicada en este territorio, con una de las cestas de la compra más caras del Estado", denuncia Balerdi.
Ahora que por fin parece resolverse la primera de las demandas, aunque sobre la mesa queden matices pendientes, como determinar si la dotación económica será la del SMI de este año (situado en 14 pagas de 600 euros mensuales) o la del pasado, fecha del acuerdo, podría concluirse que aquellas aguas otrora revueltas vuelven a su cauce. Nada más lejos de la realidad.
problemas de habitabilidad Pese al avance, las condiciones de vida del colectivo distan de ser dignas. "Lo que más nos preocupa ahora son los problemas de habitabilidad de gran parte de las viviendas que ocupan estas personas", alerta la portavoz de la Plataforma Social.
El número de personas mayores que viven solas en su domicilio no deja de crecer, y se ha duplicado en los últimos 15 años. El 82% son mujeres -muchas rayan la pobreza- que deben sortear a diario los peligros que les acechan en su propio domicilio, con cuartos de baño resbaladizos que piden mejoras con urgencia y llegan a convertirse en trampas mortales. "Estamos hablando de un sinfín de barreras que mantienen a más de 1.200 personas totalmente enclaustradas en sus casas", asegura la integrante de la plataforma social, tomando como referencia los datos del Plan Gerontológico pasado.
El tiempo transcurrido desde entonces permite aventurar que el número de personas mayores enclaustradas no ha hecho sino aumentar. No es el único estudio que arroja luz sobre esta realidad tan poco visible. Otro informe realizado por el Gobierno Vasco revela datos tan lacerantes como que el 1,3% de estas personas mayores posee una vivienda que "debería considerarse inhabitable", o que más del 4% carece de baño completo. Por si fuera poco, casi un 3% no dispone de calefacción, y hasta el 12% tiene problemas de humedad, o convive de forma precaria o conflictiva con otras personas dentro del mismo hogar.
condiciones lamentables Hay un tercer estudio, llevado a cabo por alumnos de la Escuela de la Experiencia en las comarcas de Goierri y Urola-Garaia, que también concluye que un gran porcentaje de viudas de avanzada edad, de entre 80 y 85 años, "vivían hace unos años en unas condiciones tan lamentables que ni siquiera se podían vestir de una manera digna". Los resultados de este informe no dejaron indiferente a nadie y, a la vista del interés que suscitó este creciente problema social detectado hace ya unos años, la sensibilidad por este colectivo tan vulnerable se ha ido trasladando al resto de asociaciones. Hogares de jubilados, Cáritas, Asociaciones de Mujeres y Nagusilan vienen trabajando desde entonces en favor de la mejora de las condiciones de vida de las viudas de Gipuzkoa.
Hasta aquí, la descripción de la situación. A partir de este punto, el problema reside en buscar la ecuación perfecta entre el deseo planteado reiteradamente por la Diputación de que estas personas pasen el mayor tiempo posible en sus viviendas, y las condiciones en las que éstas se encuentran. "Desde las instituciones persiguen mantener a la gente en sus pisos, pero es preciso mejorar las condiciones de las moradas", recalca Balerdi.
Esta plataforma social ha solicitado una reunión con la diputada de Política Social, Maite Etxaniz, para transmitirle las demandas del colectivo. La cita, por el momento, no se ha producido porque desde el Ejecutivo foral están recabando la información necesaria, con datos del Gobierno Vasco. La plataforma reclama un plan de actuación que contemple la habilitación de créditos sin interés promovidos por entidades de ahorro para rehabilitar las viviendas. Balerdi sugiere que se promueva la creación de un equipo técnico para gestionar esta iniciativa.
Un informe del Gobierno vasco revela que el 1,3% de los mayores tienen pisos "inhabitables" |
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