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Mesa de redacción
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Viejos rockeros
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Felix Iriarte
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ellos nunca mueren. Si por cosas de la vida fallecen antes de tiempo, su voz, su vestimenta y hasta sus hazañas mundanas serán recordadas in secula seculorum. Los viejos rockeros echan de menos aquel escenario que un día les dio todo y terminan por volver aunque no estén. Saben que no son lo mismo que antes y que nunca lo serán, pero revivir aquellas sensaciones… eso debe ser lo máximo. Los políticos, algunos políticos al menos, tratan de imitarlos. Felipe González acaba de reconocerlo. "Hablo como un viejo rockero de la política". Con pelo blanco y sin corbata quería recordar a aquel Isidoro de sus mejores tiempos en la clandestinidad. Pero estaba en A Coruña y se largó un mitin de una hora, como si fuese Fidel Castro. Por si no le invitan de nuevo a subir al estrado, que quede al menos ese último testamento. La tendencia a perpetuarse tiene algo que ver con considerarse imprescindible. ¿Por qué suben si no al estrado, si saben que su tiempo ya pasó? Otra cosa son los viejos rockeros de las finanzas. De esos me fiaría menos. Esos no es que quieran perpetuarse al frente de sus negocios, sino que quieren ser los únicos en mantenerse al pie del cañón. Para ellos los años no pasan, no les llega nunca la edad del retiro. El González de la banca, por ejemplo, ha movido Roma con Santiago para elevar su edad de jubilación hasta los 70 años. Así le quedarán siete y no dos para seguir cobrando sueldos multimillonarios. A la par los trabajadores del banco son obligados a prejubilarse a los 50. Dice el González de las finanzas que ser medio-parado, con buen sueldo y sólo medio siglo a las espaldas es bueno, y no seré yo quien le lleve la contraria. ¿Pero por qué no es bueno también para él? Me da que canta demasiado este jeta de corbata y chupa de cuero ocasional.
firiarte@deia.com |
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