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EN las elecciones todo vale para arañar un puñado de votos. Desde lucir sonrisas que para sí las quisieran las estrellas de Hollywood, hasta desplegar a los políticos mediáticos por lugares que apenas han pisado en los últimos cuatro años. Hay que vender, esa es la premisa. Un claro ejemplo de estos paracaidistas electorales lo protagonizó ayer el secretario general del Partido Popular y número uno al Congreso por Ávila, Ángel Acebes, que acompañado de toda la prole popular en el País Vasco -María San Gil, Ignacio Astarloa, Leopoldo Barreda y compañía- escogió Bilbao para pasar el primer día de campaña. O mejor dicho, los primeros minutos, porque el que fuera ministro del Interior durante los últimos coletazos de la era Aznar se limitó a dar un pequeño paseo por el centro de la villa, a posar junto a un coche que bramaba la canción de su partido a un nivel nada aconsejable para los oídos y a repartir propaganda electoral entre algún que otro peatón. Pero antes de coger carretera y manta, Acebes tuvo tiempo para atender a la tropa de periodistas, fotógrafos y cámaras que casi superaban en número a los escoltas y agentes de policía que tomaron la zona. En una breve intervención, el número uno del PP por Ávila presentó a Mariano Rajoy como la "única garantía frente al desafío independentista" del lehendakari. "Si Zapatero no ha sido capaz de negociar durante cuatro años con una banda terrorista sobre el derecho a decidir, no es ninguna garantía frente al referéndum de Ibarretxe", señaló Acebes, que anunció a bombo y platillo que su partido acabará con los sistemas educativos "que pretenden hacer buenos nacionalistas". |