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Los siete diputados del Grupo Vasco en el Congreso de los Diputados presentaron durante la pasada legislatura más de nueve de cada diez iniciativas en materias relacionadas con los intereses de Euskadi. |
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¿No es lo mismo?
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PP y PSOE intentan presentar la cita electoral como un duelo entre ambas formaciones. Cada uno reivindica un perfil propio y diferenciado para dejar fuera de juego al resto. Sin embargo, las diferencias se diluyen al pasar del dicho al hecho... Por sus actos los conocerás.
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Cuando a las ocho de la noche del próximo 9 de marzo cierren los colegios electorales de todo el Estado español y comience el escrutinio y el baile de cifras y porcentajes, la atención general estará puesta en Zapatero y Rajoy. Uno de los dos será el presidente del Gobierno español y en las tierras del Reino los paisanos se dividirán entre quienes lloren la derrota de su candidato y los que celebren la victoria del nuevo presidente. Esta división quedará bastante diluida en Euskadi, Catalunya o Galicia, donde el voto nacionalista -no español- cuenta con mucho arraigo y mucha representatividad. En Euskadi, el interés de muchos estará centrado en el respaldo que obtengan las formaciones abertzales, ya que a ellas les corresponderá tirar del carro en el Congreso y el Senado en la defensa del autogobierno y del desarrollo y el progreso de cuestiones concretas del país. Con independencia de si es Zapatero o Rajoy, Rajoy o Zapatero, el próximo presidente.
GRUPO VASCO
Nueve de cada diez propuestas
Basta con mirar los números y las actas del diario de sesiones del Congreso de los Diputados de la pasada legislatura para constatar de dónde procede la práctica totalidad de las iniciativas para profundizar en el autogobierno vasco y avanzar hacia una descentralización del Estado, así como para desarrollar proyectos concretos de infraestructuras, económicos o sociales para aumentar la calidad y el bienestar de Euskadi. La cuenta de resultados es clara: más de nueve de cada diez propuestas han partido del Grupo Vasco formado por los diputados del PNV -EA contaba con una diputada integrada en el Grupo Mixto, al igual que Nafarroa Bai-. Han sido proposiciones no de ley, propuestas de resolución, enmiendas, mociones o preguntas ante el pleno o al Gobierno encaminadas a la búsqueda de recursos y proyectos para construir el día a día de Euskadi. Todo ello sin perjuicio de la defensa de principios políticos en materia de derechos fundamentales y libertades públicas.
Con la excepción de la intervención del lehendakari Ibarretxe ante el Congreso para la defensa de su proyecto de reforma estatutaria en febrero de 2005, cada vez que sus señorías en el hemiciclo parlamentario han sacado a colación Euskadi ha sido para referirse a dos temas: terrorismo e ilegalización de partidos políticos. Pese a su instinto centralista, hasta los leones de la escalinata de la Carrera de San Jerónimo han terminado bostezando durante las sesiones -algunas de sainete y trufadas de descalificaciones y tremendismo- de tanto repetirse las cantinelas sobre la ilegalización de ANV, el cumplimiento íntegro de penas por los reclusos de ETA, la negociación del Gobierno con la banda armada... cuestiones que, por otra parte, representan una imagen de país en el que parece que no hay más que violencia y sectarismo. Sólo desde los bancos nacionalistas se ha logrado cambiar el sonsonete al introducir al debate cuestiones como, por ejemplo, las políticas de empleo, trenes de cercanías o la gestión del régimen económico de la Seguridad Social.
En este marco en el que socialistas y, sobre todo, populares retroalimentan su retórica parlamentaria en torno a una misma cuestión, unos y otros se empeñan en ningunear a los partidos minoritarios y periféricos. Ambas formaciones intentan trasladar al electorado un esquema bipartidista de las elecciones, como si de un duelo entre ambos se tratara, de tal forma que resultaría un desperdicio introducir en el sobre una papeleta de cualquier otra formación. Frente a esta perversión del sentido democrático más básico, el resto de los partidos reivindican con datos y hechos su utilidad también en esta contienda electoral. Las encuestas pronostican que las tres formaciones aber-tzales retendrán su actual representación, lo que supondría que los jeltzales mantendrán grupo parlamentario propio (actualmente cuenta con siete diputados). Con esta base, el Grupo Vasco se volcará en llevar la voz cantante en la defensa y desarrollo de las necesidades y proyectos, así como en la reivindicación nacional vasca.
La mayoría de ellas han chocado contra el frontón centralista durante la pasada legislatura. Unas veces negando la transferencia por motivos de oportunidad o de principios, otras veces lisa y llanamente con un no, aunque, por mor del buen rollito y el talante, adornado con un "ya veremos" sin plazo ni garantía alguna de que algún día se materialice. Y no será porque no se ha lanzado la pelota por parte de los diputados nacionalistas, tanto en el desarrollo pendiente del Estatuto de Gernika, como en cuestiones relativas a la identidad nacional, el derecho de autodeterminación o los derechos y las libertades básicas. Pero sobre todo en temas de orden económico y social.
Es en este último apartado en el que el Grupo Vasco, chiri chiri y a la chita callando, ha trabajado más a destajo aunque de manera algo desapercibida. Quizá porque los focos mediáticos en política siempre están orientados hacia la luz y el ruido de la alta política, quedando a la sombra las iniciativas pequeñas que resuelven problemas y situaciones concretas y cotidianas de los ciudadanos, las empresas y los colectivos. Entre éstos se cuentan el desarrollo del tren de alta velocidad, la situación de Babcock y La Naval, el encauzamiento de la Ría de Bilbao, el puerto de Pasaia, la central nuclear de Garoña, el centro penitenciario de Langraitz, protección de atuneros-congeladores frente a los piratas de Somalia, la protección de la anchoa del Cantábrico, la cobertura social de neskatilas y rederas así como de las andereños durante el franquismo o la reducción de la edad de jubilación de la Ertzaintza.
En muchos de estos casos, el frontis socialista y la pared lateral popular han convergido sus intereses para que los nacionalistas puedan levantar la pelota propuesta y romper así el juego. Hasta en veinticinco ocasiones han sumado fuerzas y votos para rechazar las iniciativas del Grupo Vasco. Además, hay que añadir las que no fueron aprobadas porque algunas de las dos formaciones se opuso a la propuesta. Sólo en quince ocasiones apoyaron al alimón las iniciativas impulsadas desde los escaños abertzales. Paradójicamente, la dura pugna parlamentaria entre PP y PSOE ha reportado algún dividendo no previsto en guión a las aspiraciones jeltzales.
DIPUTADOS VASCOS DEL PP Y PSOE
Contra el desarrollo estatutario
En su intento de desestabilizar el panorama político, los diputados populares han votado en bastantes ocasiones a favor de muchas iniciativas menores relativas a obras públicas o infraestructuras vascas, o de carácter social. Han buscado con ello la fotografía de un Gobierno socialista abandonado a su suerte y en solitario y con todos los grupos parlamentarios en su contra. Y para ello no han dudado en votar a favor de iniciativas que no impulsaron en los ocho años anteriores de Gobierno presidido por Aznar.
En cualquier caso lo más llamativo es el papel de los electos vascos del Partido Popular y el Partido Socialista. El PSE logró en las elecciones del 14-M de 2004 siete diputados -los mismos que el PNV- para el saco socialista: Ramón Jáuregui, Pilar Unzalu, Elvira Kortajerena, Arantza Mendizabal, Eduardo Madina, José María Txiki Benegas y Manuel Huertas; mientras que los cuatro del PP vasco han sido Ignacio Astarloa, Marisa Arrue, María Eugenia Martín y Eugenio Azpiroz.
A todos ellos les ha tocado en más de una ocasión votar en el Congreso y el Senado en contra de propuestas que sí han respaldado en las instituciones vascas. Así ha ocurrido no sólo con temas tan sensibles y de tanto calado como el blindaje del Concierto Económico o el desarrollo estatutario, sino también en cuestiones como la devolución de los papeles de Salamanca al Gobierno vasco o la equiparación de la edad de jubilación de los er-tzainas a la establecida para la Guardia Civil y la Policía española. En algún caso, los populares no sólo han intentado cortocircuitar y paralizar el actual marco estatutario y de autogobierno, incluso han intentado vaciarlo mediante interpelaciones como la que hizo Arrue para neutralizar desde Madrid la política educativa del Gobierno vasco.
Con este balance de legislatura, la diferencia entre el quehacer de los populares y los hechos de los socialistas es la misma que hay entre la retórica montaraz y tremendista de los discípulos de Rajoy y el buen rollito vacío de contenido de Zapatero y los suyos. Al menos, en lo que a los intereses de Euskadi se refiere. Y es que, como dice el adagio, por sus actos los conocerás.
PP y PSOE han rechazado hasta 25 iniciativas del Grupo Vasco sobre asuntos de interés para los vascos
Diputados vascos del PP y PSOE han votado en Madrid en contra de propuestas que sí han apoyado en Euskadi
Iniciativas rechazadas por PP y PSOE
Autogobierno Derechos fundamentales y libertades públicas
Desarrollo del Estatuto de Gernika Construcción de la 'macrocárcel' en Langraitz
Blindaje del Concierto Económico Devolución a Euskadi de los 'papeles de Salamanca'
Reintegración del Condado de Treviño en Araba Libertad a Rodríguez Galindo
Denominaciones oficiales de los territorios históricos Configuración legal del delito de colaboración con banda armada
Creación de los Consejos Autonómicos del Poder Judicial Cuestiones sectoriales*
Uso y fomento de lenguas autonómicas cooficiales Ayudas ante la crisis de Babcock
Revisión de la legislación vulneradora de competencias autonómicas Encauzamiento de ía de Bilbao
Financiación de la formación continua a través de Hobetuz Desarrollo de la 'Y vasca'
Igualar la edad de jubilación de la Ertzaintza a la de la Guardia Civil Protección de la anchoa del Cantábrico
*(el PSOE ha votado en contra y el PP a favor)
El 'Conciertazo' del PSOE y el PP
El Concierto Económico es el que mejor retrata la actitud de 'populares' y socialistas en relación al autogobierno. Ambas grupos parlamentarios se han opuesto en varias ocasiones a la propuesta de blindaje planteada por el Grupo Vasco. En Madrid utilizan el Concierto como ariete para dirimir sus rencillas politicas y de paso trasladar a su parroquia estatal una pose que les dé réditos. Sin embargo, cuando la misma cuestión en términos prácticamente idénticos ha sido planteada en el Parlamento vasco y las Juntas territoriales, ambas formaciones han apoyado la iniciativa, conscientes de que se trata de un acto simbólico y de imagen, ya que donde realmente tiene un valor real es en Madrid, mediante la pertinente reforma de la Ley del T.C. y del Concierto. Curiosamente, los portavoces en esta materia en sus respectivos grupos son dos diputados elegidos por las circunscripciones vascas, Ramón Jáuregui e Ignacio Astarloa. Ambos van a repetir con toda probabilidad en el Congreso durante la siguiente legislatura y tendrán que retratarse de nuevo. >H.U. |
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