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Algunos 'sin techo' descansan en la plaza de Santa Bárbara. Foto: alex larretxi |
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Exigen al PSE que eche a los indigentes del mercado de abastos de Gasteiz
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El edil de Asuntos Sociales sostiene que "no se les puede expulsar" porque "no cometen ningún delito".
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Jaione Sanz
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gasteiz. La imagen, a algunos, no les convence. Beben alcohol. Utilizan los rincones como retrete. Fuman sin descanso, hasta convertir el suelo en una alfombra de colillas raquíticas. Incluso, hay quien dice que a veces se masturban. Y todo eso lo hacen en los soportales del mercado de abastos, como si para ellos, una docena de indigentes, no existiera la ley. Los comerciantes, clientes y vecinos de la zona están "hartos" de sufrir un día sí y otro también escenas tan desagradables y de que el Ayuntamiento de Gasteiz "no haga nada para impedirlo". La impotencia les corroe, y también el miedo; esos sin techo, dicen, enseñan los dientes en cuanto alguien les llama la atención.
Por eso, los afectados exigen la intervención inmediata de la Policía. Saben que funciona. Hace dos años, los indigentes se fueron del mercado gracias al dispositivo de vigilancia que habilitó el PP. Pero con los socialistas desapareció el control y regresó el problema. "Se lo hemos comunicado a la edil de Promoción Económica, Isabel Martínez, pero no se ha hecho nada", denunció ayer el portavoz de los comerciantes, Manuel Rabasco. Tal vez, porque el PSE tiene una visión muy distinta de este panorama. El concejal Peio López de Munain aseguró durante la comisión de Asuntos Sociales de ayer que esas personas "no están cometiendo ningún delito", por lo que el Consistorio "no puede mandarles a otra parte". "La libre circulación es un derecho", matizó el edil, quien se atrevió a decir que "hay clientes y vendedores que se quejan de los indigentes y, a continuación, les dan comida y dinero".
"López de Munain miente. Y es un demagogo". Rabasco no pudo ser más contundente tras conocer las explicaciones del edil de Asuntos Sociales. A su juicio, los sin techo sí han cometido delitos": invaden cada día "una zona privada", hacen botellón, profieren amenazas, cometen "pequeños hurtos en el supermercado", generan una suciedad que "es un atentado contra la salud pública" y rompen lunas, cuatro hasta ahora. Más claro, agua. Sin embargo, el equipo de gobierno sólo se comprometió ayer a que los educadores de calle "estén más encima" de ellos. "Es muy complicado tomar medidas urgentes y concretas", insistió el concejal socialista.
Los afectados se tiran de los pelos. No comprenden la actitud de López de Munain ni la de la Policía Local. "Cuando vienen los agentes, nunca hacen nada porque dicen que no les ven beber. ¡Pero si está todo lleno de botellas y tetrabricks! Y si no, les tratan como niños y les piden que echen los cristales en la papelera, nada más", aseguró Rabasco. Hasta ahí llega la intervención policial, justo donde empieza la sanitaria. Según los comerciantes del mercado, "la ambulancia viene dos veces por semana, para tratar comas etílicos y cosas parecidas", momentos en los que los indigentes reaccionan "con muchísima agresividad", la misma que hace que los vigilantes del mercado o la señora de la limpieza sientan auténtico miedo.
Para colmo, los comerciantes han perdido "muchos clientes, que han dejado de acudir al mercado por terror al comportamiento de esas personas o porque su sola presencia les produce rechazo". Rabasco no comprende la pasividad del Ayuntamiento, el mismo que "sí quiere poner una vigilancia para proteger a las prostitutas de las circunvalaciones" y no habilita el mismo dispositivo para unos vecinos y vendedores que "pagan los impuestos". Por eso, los afectados barajan organizar una manifestación para protestar por la situación que padecen todos los días, desde la mañana hasta la noche. Su voz es su única arma. |
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