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El sotamano
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¿Qué tipo de suspicacias?
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César Ortuzar
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la Liga de Empresas, ente que gestiona el Campeonato de Parejas, vuelve a maniobrar de manera torpe. Inexplicable. En las mismas puertas de la liguilla de semifinales. Caprichosamente. Es su estilo. Inigualable. ¿Hasta cuándo? La LEP.M ha decidido cambiar los cruces de la primera jornada de la liguilla de semifinales. El argumento: evitar posibles suspicacias. ¿Qué tipo de suspicacias? Increíble. Resulta que Gonzalez y Barriola, primeros, que debían medirse a Bengoetxea VI y Patxi Ruiz, cuartos, deben hacerlo a Titín y Laskurain, segundos. Por su parte, Olaizola II y Medizabal II, terceros, que tenían que pelear con Titín y Laskurain, se enfrentarán ahora a Oinatz y Ruiz. Los duelos interempresariales se han desvanecido en favor de unos partidos entre parejas de las misma empresas. ¿Por qué? Vaya usted a saber.
Hace tiempo que la provisionalidad es parte esencial de la Liga de Empresas. Es un clásico. El disparate también tiene reservado un lugar preferencial en la LEP.M. De hecho, todavía se desconoce dónde será disputará final del campeonato. Otra broma. Sin embargo, la razón esgrimida por los organizadores de la competición no deja de ser un asunto grave y serio. ¿Qué trata de decir la Liga de Empresas?; ¿Acaso dudan de la profesionalidad y deportividad de sus propios pelotaris? Desde luego flaco favor hacen a los manistas este tipo de anuncios que no se sostienen sobre ningún hecho.
Los pelozales no tienen por qué dudar de los pelotaris, no tienen razones para ello. Son profesionales. Las empresas deberían transmitir otro tipo de mensajes. Tienen la obligación de hacerlo. La Liga de Empresas debe ser el garante de una competición limpia. Disputaba con luz y taquígrafos. Lo contrario se trata de un desacierto mayúsculo. De enormes dimensiones. |
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