BILBAO. ¿Quién dijo que la Liga ya estaba sentenciada? Todos, o casi, hace apenas un mes, cuando el Real Madrid, en plan bólido, superaba a su máximo rival, el Barcelona, en nueve puntos. Tras limar siete puntos en cinco jornadas, los azulgranas vuelven a depender de sí mismos -de un triunfo en el Santiago Bernabéu, por ejemplo- para recuperar el papel de favorito que se les atribuyó en verano. Si algo demostró la pasada campaña es que hay que ser prudentes para establecer juicios concluyentes en mitad de un ejercicio. En esas fechas, los blancos remontaron cinco puntos a los 'culés' tras un cónclave de vestuario bajo el lema Juntos Podemos. Algo similar a lo que parecen haber realizado los pesos pesados del grupo blaugrana. El gol de chiste que derrotó a los de Schuster en el derbi madrileño ha abierto una grieta y la palabra crisis se vuelve a entonar en el entorno merengue. A ello hay que añadir los aparentes bajones que padecen los conjuntos del alemán en las segundas vueltas.
Rijkaard, como siempre, tranquilo. Por fin tiene a toda la plantilla disponible, sin lesionados y con la posibilidad, incluso, de gestionar los descansos. Por eso ve el futuro confiado y cree que lo peor ya ha pasado. Ha tenido que lidiar con las dudas que le ha planteado la baja forma de Ronaldinho; improvisar cuando Leo Messi (12 goles en los primeros 14 partidos) se desfondó y posteriormente cayó lesionado en Valencia; y resignarse a las bajas de Touré y, especialmente de Eto'o, que se fueron a Ghana para jugar la Copa África. Ha bastado que el once sea cuestión mnemotécnica para redescubrir a la mejor versión de su equipo: enorme pegada, defensa no tan contundente. Desde que ha empezado el año, el Barcelona no conoce la derrota. Ocho victorias y seis empates en tres competiciones: Liga, Copa y Champions; y además tiene la moral por las nubes después de haber remontado estos siete puntos en 29 días.
¿Qué le ocurre al Madrid? En este febrero negro, un año después y tras 18 partidos de Liga consecutivos ganando, volvió a saborear la derrota en casa, ante un modesto Getafe; los reveses en Almería y contra el Betis, más el de Roma, explican el pinchazo a domicilio. Y sin Robinho el bloque ha perdido desborde y fantasía, tratándose del tercer goleador del equipo, el segundo que más remata a puerta y el tercer máximo asistente, además de aparecer en momentos clave. Para colmo, arrastra una plaga de lesiones: Pepe, Metzelder, Heinze, Salgado, Marcelo, Torres, Robben, Sneijder, Van Nistelrooy (que acumula un mes sin marcar un gol), Soldado, Robinho y Saviola se han perdido citas en 2008 por molestias físicas, a los que se suman Ramos, Cannavaro... y Guti, de cuya inspiración hay dependencia bastantes veces. Quedan 39 puntos en juego. Todo un campeonato. Los blancos, a tiro. |