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Keane riega de cerveza a Juande Ramos durante la celebración del título. |
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Una dieta que engorda de alegría
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Cuatro meses después de coger a un club deprimido, Juande Ramos conquista su primer título en territorio inglés gracias a su trabajo psicológico y a un estricto plan alimenticio que ha transformado la oronda silueta del plantel del Tottenham.
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Igor Santamaría
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LA primera vez que entró en el comedor del club se quedó tan impresionado que ordenó fotografiar la escena. Un montón de pasteles, salsas, bollos de chocolate y una caja entera de dulces. El estado físico del plantel de White Hart Lane denotaba que semejantes alimentos eran devorados a modo de atracón. Juande Ramos (Pedro Muñoz, Ciudad Real, 1954) ya tenía deberes. Hizo una comparación con el Sevilla en función de las distintas estaturas de unos y otros, y comprobó que los jugadores del Tottenham, que el domingo se alzaron con la Carling Cup -el primer título del manchego en Inglaterra-, acumulaban unos cien kilos de sobrepeso. En cuatro meses, periodo en el que ha transformado a la entidad, y gracias a un estricto plan dietético los ha recortado a la mitad cambiando la silueta del grupo junto al preparador físico Marcos Álvarez y al nutricionista Antonio Escribano, ambos colaboradores suyos en su periplo andaluz. El éxito salta a la vista.
Los dulces, el ketchup y los veinte tipos de salsas que degustaban desaparecieron sobre el mantel, al tiempo que los futbolistas, que ahora comen nueve variedades de ensalada, descubrieron las propiedades del aceite de oliva, alternando las verduras y el pollo a la brasa. Escribano viaja semanalmente a Londres para dar el menú al cocinero de la entidad, enviando antes de cada concentración al empleado del hotel un dossier de sesenta páginas con información detallada acerca de los menús, incluso los minutos en que los espaguetis deben estar en ebullición. Aquel equipo deprimido y hundido que se encontró ha variado su mentalidad. Nada más llegar, Ramos dejó fuera a Robbie Keane y Berbatov por su bajo rendimiento y actualmente, como se comprobó ante el Chelsea, son piezas fundamentales e indiscutibles, junto al rapidísimo Aaron Lennon, el jugador más bajito (1,65 metros) de la Premier League. En enero demandó un refuerzo obligatorio, el ex madridista Woodgate, de 28 años, por el que pagó 11 millones de euros al Middlesbrough. Éste, agradecido, lideró la defensa y subió al ataque para sentenciar en la prórroga. El despiadado coleccionista de finales acaparaba ayer las portadas de todos los tabloides: "Ramos emplea su magia, su planteamiento fue tácticamente perfecto y sus jugadores se desenvolvieron con estilo", señalaba The Independent; "Juande les permitió abandonar su estricto régimen para bañarse en champán", comentaba The Sun; "el triunfo de las tácticas deja magullado al Chelsea", decía The Guardian. Un ramillete de flores.
No sólo ha resucitado a un club moribundo, sino que ha inyectado dosis de orgullo entre sus hinchas y reactivado a una plantilla que, a este paso, se presentará la próxima temporada como candidata a hacerse con el cetro liguero. Su discreción de puertas hacia afuera, hacia adentro se transforma en una ambición sin límites. "¿Si he puesto el listón muy alto? El listón lo mueven las victorias, y éstas dependen de los jugadores, el éxito es de ellos", admite Juande. "La dieta tampoco es tan estricta, es complaciente, les permite comer y beber en algunas ocasiones fuera de control", asegura. No en vano, la fiesta de celebración dio pie a ello. Con un puesto amarrado para participar en UEFA el siguiente curso, el Tottenham es ya uno de los enemigos a batir, y eso que el periodo de reconstrucción no ha hecho sino empezar. Abrazado a Poyet, la explosión de júbilo que se produjo en Wembley pasa a formar parte de su historia personal. |
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