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El pelotón de la París-Niza cruza un puente en la pasada edición de la carrera francesa. |
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¡Qué guerra!
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Como ya ocurriera el año pasado, la UCI recuerda a los equipos Pro Tour que no pueden participar en la próxima edición de la París-Niza, que arranca el próximo 9 de marzo.
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Alain Laiseka
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la extraña sensación que recorre el cuerpo cuando uno siente que está frente a una situación ya vivida; la que hace escurrir entre los labios: "Esto ya lo he visto antes". Eso es un déjà vu. Un término acunado por el psíquico galo Émile Boirac que parece estar esculpido para definir la situación por la que atraviesa el ciclismo. El deporte de las dos ruedas no avanza. Jocoso. Estancado en la desdicha, en una guerra sin sentido entre dos orillas (en una está la UCI y en la otra ASO) que acumula víctimas, las que pueblan las trincheras: corredores, equipos, organizadores... La París-Niza, conocida como la carrera del sol, es un año más el campo de batalla elegido por ambas partes para dirimir su duelo, para seguir jugando a una aburrida, por eterna, partida de mus en la que el envite ahora corre a cargo de Pat McQuaid: la UCI recuerda, a través de una misiva dirigida a los equipos Pro Tour, que no pueden participar en la prueba que organiza ASO. Vuelta a lo mismo. A lo de antes, lo de siempre, lo de hace exactamente un año, cuando la UCI realizó idéntica recomendación (término que maquilla la desaconsejable, por poco diplomática, amenaza) en las mismas fechas, a las puertas del arranque de la prueba francesa.
El razonamiento es viejo, tiene un año: la París-Niza es una prueba nacional que se rige según las directrices impuestas por la ley francesa y no por las normas de la UCI; el reglamento del Pro Tour no permite a sus equipos participar en ese tipo de eventos. Burocracia.
Como en aquella ocasión, la París-Niza, pese a la recomendación de la UCI, no corre peligro. Se disputará. Claro. De una u otra forma, con unos u otros equipos, pero saldrá de París y terminará en Niza en las fechas elegidas. El ciclismo nunca para. No piensa. No medita. Si lo hiciera, quizás se daría cuenta de que está en una rotonda, girando. Rumbo a ninguna parte.
Tras salirse, como todas las pruebas que organizan ASO, RCS y Unipublic, del circuito Pro Tour que ampara la UCI, la París-Niza ha tenido este año vía libre para elegir a los equipos que podrían estar en la salida, una muestra cercana a los que formarán el 5 de julio en la salida del Tour en Brest. En realidad, poco ha cambiado con respecto al año pasado, cuando la carrera dejó fuera al Unibet.com belga (un equipo Pro Tour). A su veto en la carrera francesa le siguieron el de la Tirreno-Adriático, la Milán-San Remo... ¿Les suena? El Unibet.com de 2007 (equipo que desapareció a final de año por el hartazgo del patrocinador, que prefirió invertir su dinero en otros eventos deportivos) es el Astana de 2008. Salvando las distancias, claro, ambos son cabezas de turco, rehenes de la guerra por el dominio del ciclismo mundial. La exclusión del Astana del Giro, de la París-Niza, del Tour y de todas las pruebas que organizan ASO y RCS (habrá que ver todavía si Unipublic toma el mismo camino) ha encolerizado a McQuaid, quien ya ha manifestado que hará todo lo posible porque el equipo de Contador esté en el Tour. Su primera reacción es ésta, la de prohibir al resto de equipos participar en la París-Niza, y en ese envite vuelven a perder los de siempre, los equipos, los corredores, que se encuentran en la tesitura de tener que posicionarse. ¡Qué lata! ¡Qué guerra!
Los equipos se reunirán en las próximas fechas para definir su postura ante otro capítulo de una guerra interminable |
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