barcelona. El pintor esloveno Zoran Music pasó un año en el campo de concentración de Dachau, lugar donde no sólo esbozó a escondidas cientos de dibujos con el horror del holocausto, sino que marcó el total de su obra posterior, de la que hasta el 18 de mayo se podrá ver una muestra en La Pedrera.
Zoran Music. De Dachau a Venecia, la primera retrospectiva dedicada al pintor tras su muerte en 2005, y que sirve para conocer la trayectoria de un artista casi desconocido para el gran público, quizás por haberse mantenido al margen de las grandes corrientes pictóricas del siglo XX.
Son 130 obras -50 de ellas nunca exhibidas antes- recogidas de forma cronológica, en un recorrido que se inicia con los dibujos realizados en 1945 en Dachau, donde fue recluido tras ser detenido por la Gestapo en Venecia por su colaboración con los grupos partisanos, y para los que utilizó material que sacaba del taller de arquitectos deportados o de la enfermería en la que estuvo ingresado.
Estos dibujos hechos a tinta, lápiz, incluso tiza, muestran montañas de cadáveres, cargados en carretas, cuerpos de ahorcados, seres desnudos que inevitablemente recuerdan las series de grabados de Los Desastres de la Guerra o los Disparates de Goya, pintor al que Music había "copiado" directamente en el Prado, en el año que pasó en España, durante la II República. Tras la liberación de Dachau por los americanos, Music vuelve a Venecia, intenta retomar "poco a poco" su inspiración temática previa a la guerra, pero su manera de ver la vida ha cambiado, y como él mismo reconoce "la muerte había transformado la experiencia de la vida". |