Confía en que Bizkaia otorgue por primera vez a EB representación en las Cortes, un ambicioso objetivo para el que Javier Madrazo apuesta por captar el voto 'útil' de la izquierda. De ser así, el coordinador general anuncia que los pactos sólo llegarán con quien respete el autogobierno GASTEIZ. Inmerso en la frenética actividad de la campaña electoral, Javier Madrazo no pierde su serenidad habitual para paladear las preguntas y pensar las respuestas. La cita le estimula, aunque, una vez más, critique el sistema "antidemocrático" que a su juicio ofrece el el régimen electoral que impera en España. Sin olvidar la "soberanía" de EB, el líder de esta formación recuerda los frutos que su socio en el resto del Estado puede garantizar a la sociedad vasca.
EB afronta la cita con las elecciones generales después del infructuoso intento de coalición. ¿Han cambiado las metas?
No, son las mismas. Nosotros aspiramos a consolidar nuestro espacio electoral y fidelizar nuestro electorado. Son objetivos suficientemente importantes para volcarnos en la campaña, aún sabiendo que estamos operando en desigualdad de condiciones respecto a los demás. En la Transición se impulsó una Ley Electoral antidemocrática que buscaba penalizar a la izquierda transformadora. El voto de todos los ciudadanos no vale lo mismo, ésa es la verdad.
¿No lograr representantes en Madrid sería un fracaso?
No, en absoluto. Repito que nuestro electorado es consciente de que estas elecciones se hacen en condiciones desiguales. Aun así tenemos posibilidades de conseguir un representante por Bizkaia, principalmente, sin descuidar en ningún momento a los candidatos de los demás territorios. Confiamos en que los ciudadanos tengan presente que el voto de izquierdas al PSOE es un voto inútil, porque la única izquierda que puede frenar a la derecha es Ezker Batua aquí e Izquierda Unida en el resto del Estado español.
La izquierda, en este caso la aber-tzale, se verá afectada por el veto a sus listas. ¿EB espera que alguno de estos votos vaya a parar a sus planchas?
Primero, creo que el electorado no es de nadie. A partir de ahí, que los votantes de la izquierda abertzale elijan libremente lo que quieren hacer. Nuestro mensaje y nuestro proyecto van dirigidos a los ciudadanos que apuestan por el autogobierno, la justicia social, el trabajo por la paz; una izquierda de verdad y alternativa. Nos da lo mismo a quién haya votado en el pasado; ahora presentamos nuestro proyecto y buscamos su confianza.
¿Pedirá a Gaspar Llamazares que impulse en Madrid la consulta planteada por el lehendakari?
La propuesta es fruto del trabajo conjunto del tripartito, en el que EB ha tenido mucho que ver, y muy diferente a la anterior. Éste es un proyecto abierto, democrático, de diálogo con el Estado. IU lo conoce y será una aliada en Madrid en esta materia. Y me parece extremadamente importante porque Euskadi necesita aliados en el Estado y nosotros aportamos ese plus con IU.
Zapatero y Rajoy protagonizaron ayer un debate que desde algunos frentes sitúan como determinante para la consecución de millones de votos. ¿Comparte esta opinión?
No creo que sea tan decisivo, sinceramente. Lo que supone este debate, entre otros asuntos, es una prueba más del bipartidismo que se pretende buscar, que no es otra cosa que un ataque directo a la democracia. En un debate así no hay ganadores sino perdedores, salimos perdiendo todos. Zapatero y Rajoy han censurado la pluralidad y han excluido a voces que son tan legítimas como las suyas.
En campaña ha criticado la postura del PNV que, a su juicio, está dispuesto a pactar con quienes son los "responsables del parón estatutario". ¿Quiere decir que si EB logra representación en las Cortes no pactará con PSOE ni PP y pedirá a IU que no lo haga?
Nosotros somos una fuerza soberana y dependemos de nosotros mismos. Tengo claro que para cualquier pacto que alcancemos es imprescindible un compromiso de desarrollo pleno del Estatuto. No escondemos nuestras condiciones y no queremos alcanzar pactos con partidos que luego en el día a día se desentienden de los compromisos adquiridos.
¿Cómo se explica a los votantes que se pueden combinar las críticas al PNV en la campaña electoral y cerrar filas en un proyecto común de Gobierno para Euskadi?
Es perfectamente compatible. El Gobierno se sustenta en un programa de Gobierno, en una gestión conjunta de trabajo que compartimos tres partidos diferentes que tenemos opiniones diferentes sobre algunos aspectos y otras comunes. No somos clones, ni copias la una de la otra. Creo que es la riqueza de la democracia y lo que hace atractiva esta experiencia de gobierno que es estable, tiene pasado, presente y mucho futuro.
¿Los resultados que se alcancen el 9 de marzo pueden influir en alguna medida en la relación del tripartito?
No, en ninguna medida. El Gobierno tiene un compromiso de legislatura que lo va a cumplir.
¿Teme que después de la coalición con Aralar en los comicios municipales y forales sea este partido ahora su principal rival en las urnas?
Tenemos puntos en común y puntos diferentes. Defendemos diferentes modelos de Estado: ellos están a favor del independentismo y nosotros del federalismo.
¿El hecho de que esta alianza no se haya renovado cierra las puertas a acuerdos de futuro?
Nosotros no creemos en ese tipo de encuestas. Somos naturales y nos podemos plantear alianzas sobre ejes programáticos claros y por eso creemos más en acuerdos entre fuerzas de izquierda. Ha habido una experiencia con Aralar en las municipales y no estamos cerrados a nuevas experiencias si se dan las condiciones necesarias para ello. Los apoyos hay que plantearlos sobre los asuntos, sin olvidar que la vocación natural de toda formación es presentarse a las elecciones de forma autónoma.
La aparición de ETA en la campaña electoral era un temor que no ha tardado en ser confirmado. ¿Qué influencia pueden tener las acciones de la banda armada en este periodo?
Me gustaría que no influyera en absoluto, porque el caso contrario sería reconocer que ETA tiene capacidad política. En cualquier caso, no sé el peso que tendría un nuevo atentado o una acción que se cobrase vidas, pero no quiero dar por buena la posibilidad de que es inevitable que ETA atente de nuevo en la campaña electoral. Y, por otro lado, pienso que la sociedad vasca es lo suficientemente madura como para dejarse influenciar por lo que haga o deje de hacer ETA. Tenemos que demostrarles que son irrelevantes en el debate político.
¿Espera cambios respecto a su postura en la consulta popular si Zapatero vuelve a ganar a Rajoy en las urnas?
Creo que sí. Pienso que el PSOE ganará las elecciones por poco -y pienso que es bueno que sea así- y que Zapatero cambiará radicalmente la postura que ha mantenido hasta ahora. Se dará cuenta de que no puede emprender un nuevo proceso de paz en solitario.
¿Y si gana el PP?
El PP cambiará de ciaboga, de eso estoy totalmente seguro, pero le va a costar tiempo.