Euskadi, ausente del debate Seis de cada diez vascos no mostraron el más mínimo interés en las diatribas entre Zapatero y Rajoy en el debate televisado, un dato que marca la singularidad de un país harto de una bipolaridad en la que no se ve reflejado.
aNUNCIADO a bombo y platillo hasta la saciedad, el debate entre los candidatos a presidir el Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy cautivó a una amplia mayoría de televidentes... de Burgos para abajo. Las cifras de audiencias bailaron según el territorio en el que se registraban. En España, seis de cada diez espectadores de las distintas cadenas que lo emitieron vieron el debate. En Euskadi fue al contrario. Seis de cada diez optaron por ver otros programas -algo bastante difícil por la dictadura mediática que agrupó hasta a 30 televisiones-, leyeron un libro o tomaron algo con sus amigos en cualquier bar. No hace falta ser muy avispado para ver en estos datos la esencia de un sentir, de una forma de ver la realidad, en definitiva, de un país. Distinto, que quede claro. Más allá de que los candidatos 'pasaran' de Euskadi en sus argumentaciones -como tituló DEIA en su portada de ayer- lo verdaderamente significativo es que fueron los propios ciudadanos vascos los que decidieron destinar la hora y media que duró el debate a otros menesteres, sin duda, más productivos para ese 60% de la población que estaba frente al televisor. Si fueron muy duros, si se intercambiaron insultos, si buscaron el voto a través de gestos, chaquetas abiertas o cerradas y luces aquí y allá, todo eso en Euskadi no interesó. No atrajo un debate a dos, absolutamente encorsetado y nada dinámico, además de excluyente y antidemocrático por todo lo anterior. Vienen bien las palabras del gran damnificado de esta pelea de 'gallos', el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, que lo calificó de "acartonado" y "excluyente" por impedir la deliberación. A las elecciones generales del próximo 9 de marzo se presentan más de 100 partidos. Es verdad que sólo dos, PSOE y PP, cuentan con posibilidades reales de alcanzar el gobierno. Pero eso no da patente de corso a las maquinarias política y mediática para excluir, y por tanto, mancillar, los programas políticos de otras formaciones. Tal vez por eso, por la manipulación rastrera de la comunicación que recibe el ciudadano, los vascos declinaron amablemente y con independencia la invitación a participar en el debate. El del lunes es el primer asalto a La Moncloa a través de las ondas catódicas. El próximo lunes espera un nuevo cara a cara que, con toda seguridad, atraerá lo mismo, es decir, casi nada. Desde Euskadi se habla todos los días de que la campaña está basada en la más absoluta bipolaridad. Dos partidos, dos discursos -cuando no uno solo...- El resto, ninguneados. La traducción de esta forma de deshacer política la volveremos a tener el día 3 de marzo. Conoceremos mejor el perfil de Zapatero o el movimiento saltarín de los ojos de Rajoy. Estaremos muy atentos a la colocación de la mesa y las sillas en un escenario neutro con luces indirectas y de una potencia determinada. Eso, si vemos el debate.