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¿Quién es más independiente y plural?
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Joxan Lizarribar
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Basándose en la teoría de que cuanto les disgusta es ETA y, por tanto, debe ser clausurado, ilegalizado y destruido, hace cinco años cerraron el periódico Egunkaria. Y, precisamente el pasado 20 de febrero, se reunieron centenares de personas en el recinto cultural Martin Ugalde Kultur Parkea de Andoain, para recordar y denunciar el hecho de que la Audiencia Nacional de España cerrara injustamente el diario Egunkaria hace cinco años, así como para manifestar su apoyo a quienes están a punto de ser juzgados en ese proceso judicial.
A la mañana siguiente, en la emisora Euskadi Irratia, la consejera de Cultura del Gobierno vasco, Miren Azkarate, manifestó que no fue acertada la manera en la que surgió el periódico Berria, y también que no se trataba de un medio de comunicación plural; objetó, por enésima vez, que actuaba teniendo en cuenta "un sector" de la población. Posteriormente, y mediante un artículo publicado en varios medios de comunicación, Patxi Baztarrika ha manifestado que "tanto Egunkaria como Berria han dejado fuera a quienes no son de la izquierda abertzale".
¿A qué responde todo ello, y cuál es el objetivo de la Consejería de Cultura? Miren Azkarate escribió un artículo en el Egunero, bajo el título de Errautsak Zimentarri ('Las cenizas como cimiento'), en el ejemplar del 6 de marzo de 2003; escribió en él que debería hacerse "un periódico que fuese dueño de sí mismo" y argumentó que el anterior no había sido un periódico lo suficientemente plural. Las y los trabajadores de Egunkaria, por su parte, le respondieron de esta manera en un artículo que publicaron tres días más tarde y cuyo título era Elkarlana, independentziatik ('Colaboración, desde la independencia'): "No quisiéramos atisbar ninguna intención oculta de intervenir, ni creemos que sea su intención restarle su carácter plural, unificador, independiente y profesional al periódico en euskara, así como tampoco creemos que sea su intención cimentar otro proyecto de diferentes características sobre las cenizas de aquel proyecto que fue fulminado por mediación de una injusta sentencia judicial".
Nadie más puso en tela de juicio la legitimidad de aquel grupo, que tras el cierre del Egunkaria se vio en la calle, para crear un nuevo periódico. Muy al contrario: la sociedad vasca apoyó al grupo y su cometido, y le ofreció un apoyo total para poner en marcha el proyecto EKT. Al parecer, sin embargo, toda aquella confianza que acapararon las y los trabajadores del periódico cerrado no ha debido de ser del agrado de todo el mundo.
Decíamos al principio que la Audiencia Nacional quiere destruir todo cuanto le disgusta, y parece ser que tanto Azkarate como Baztarrika pretenden lo mismo. EKT no surgió al son de su música preferida, y, por lo tanto, tampoco les agrada el baile que ha suscitado posteriormente; en consecuencia, según su opinión y valiéndose de su cargos públicos, han denunciado la falta de pluralidad de Berria. De una manera inusual, han criticado el carácter de un periódico; pero ¿por qué critican un solo periódico? No nos sorprendería si actuaran de la misma manera con los demás medios de comunicación, pero no ha ocurrido así. Es la primera vez que durante estos treinta años cargos públicos del Gobierno vasco se han valido de un artículo de opinión para criticar un medio de comunicación -porque no es éste el único medio de comunicación en euskara, ni el único que recibe subvenciones, si es que es ésa la razón-. Es incomprensible la razón de esa adversión hacia Berria.
Al parecer, Berria no corresponde a toda la comunidad vascoparlante. Pero, ¿en qué se basan para decir eso? ¿Es que existe algún medio de comunicación que sea bueno y válida para toda la comunidad vascoparlante? Todo el mundo sabe que eso es realmente imposible, y, tal vez, por ello dijo la propia consejera Azkarate en Euskadi Irratia que "tal vez, quién sabe, sea un sueño o un imposible que pueda abarcar a toda la comunidad". Es probable que Berria no abarque a toda la comunidad vascoparlante, pero también es cierto que en él tiene cabida toda la comunidad vascoparlante.
Desde EKT nos comprometemos a retomar los ejemplares de Berria -que próximamente va a cumplir cinco años de existencia- y destinar cuantos medios están a nuestro alcance para que un organismo independiente los analice de la manera más objetiva y seria posible. Pero, mientras tanto, el Consejo de Administración de EKT quiere puntualizar ciertos aspectos:
EKT es una empresa surgida de la iniciativa social. Es una empresa privada, y, como tal, ha estructurado en sí misma y con total independencia todos los núcleos de decisión, como corresponde a cualquier empresa. Cuenta con la pluralidad que le confiere la confianza que han depositado en ella más de 20.000 accionistas de toda índole, y esa pluralidad es la que se practica diariamente en Berria y en los demás medios de comunicación. Ni EKT ni Berria dependen de la izquierda abertzale, ni de ninguna otra fuerza política. Tal vez sea ésa la razón en la que se fundamentan todas las críticas: es decir, que está fuera de su control.
Berria siempre se ha esforzado para que en sus páginas tengan cabida y se reflejen todas las expresiones políticas y sociales existentes en este pueblo. Ha publicado toda clase de noticias -entre otras, también aquellas que suspuestamente menos le favorecían, y el artículo de Patxi Baztarrika que publica es un claro ejemplo de ello, comportamiento que no siguen los demás medios de comunicación-; ha entrevistado a agentes de una amplia amalgama de colores; todas esas personas han tenido la oportunidad de expresar su opinión, incluso aquellas que han defendido la dinámica de la Audiencia Nacional.
Para Azkarate y Baztarrika, el problema no radica en la falta de pluralidad; el problema radicaría, si acaso, en que Berria publica también las cuestiones que no son de su agrado; pero ello es fundamental si perseguimos la pluralidad como objetivo. Y, al parecer, eso les resulta insoportable.
Es grave valerse de un cargo público para poner en tela de juicio los proyectos que han partido de una iniciativa social; es muy grave. Es inadmisible, y quien ez capaz de semejante osadía debería cesar en su cargo.
'Colaboración, desde la independencia', rezaba el artículo que hemos mencionado anteriormente, pero la Consejería de Cultura ignora en qué consiste. En ningún otro departamento se le dice a nadie cómo debe encauzar su trabajo y su empresa; la Consejería de Cultura, sin embargo, pretende condicionar constantemente la labor de los agentes sociales con quienes entabla relación, puesto que quiere que actúen únicamente a su manera. La colaboración no es una imposición, no se trata de decirle a nadie lo que debe hacer. La colaboración consiste en respetar a quien se tiene al lado y trabajar conjuntamente, sin obligar a nadie a cambiar de carácter.
Desconocemos cuál es el objetivo que persigue Baztarrika con su artículo. Si pretende ralentizar la expansión de Berria-EKT, queremos manifestar claramente que no es nuestra intención enzarzarnos en discusiones vanas. Es nuestra intención seguir fomentando periódicos y proyectos de carácter plural, independientes y de gran calidad, trabajando conjuntamente con el sector.
Y, finalmente, debemos mencionar lo que resulta ser más grave en la actual situación política. Según la teoría de la Audiencia Nacional, la totalidad de la izquierda aber-tzale es ETA, y hay que ilegalizarla. Puesto que Baztarrika juzga a EKT como dependiente o partidario de la izquierda abertzale, al parecer quiere enseñar el camino a la Audiencia Nacional y la Policía españolas, para mostrarles contra quién deben dirigir sus siguiente pasos. ¿Y, después, aparecerá en los medios de comunicación para decir que se trata de una injusticia?
El Consejo de Administración de EKT le hace una petición clara al Gobierno vasco: que rectifique cuanto han dicho Azkarate y Baztarrika, y que limpien la imagen que han querido crear en la sociedad con respecto a la empresa EKT y a los periódicos Berria y Euskaldunon Egunkaria.
* Presidente de EKT Euskarazko Komunikazio Taldea. En nombre del Consejo de Administración |
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