Madrid. La obesidad infantil, definida por la Organización Mundial de la Salud como la epidemia del siglo XXI, provoca problemas tantos fisiológicos como psicológicos. Uno de los más generalizados es el llamado 'síndrome metabólico' que incluye una elevación de los niveles de presión arterial, glucemia y colesterol. Ello se traduce en un aumento considerable del riesgo cardiovascular y en la aparición de diabetes tipo 2. En esta tesitura, la prevalencia de esta enfermedad en el Estado español entre los menores de entre 6 y 13 años se ha doblado en los últimos 20 años hasta situarse en tercer lugar del mundo, precedidos únicamente por Estados Unidos y Gran Bretaña.
Según el Estudio enKid, realizado en el Estado entre personas de entre 2 y 24 años, muestra que la tasa de obesidad es del 13,9% y para el sobrepeso, en un 12,4%. La obesidad es más elevada en los varones (15,6%) que en las mujeres (12,0%). El Estado es el cuarto de Europa con más niños obesos, por detrás de Italia, Malta y Grecia
generación menos longeva La dificultad de compatibilizar los hábitos de vida modernos con una alimentación sana está incidiendo significativamente en el aumento de la obesidad y de las enfermedades asociadas al sobrepeso, tendencia que si no se rompe podría desembocar en el hecho de que los hijos puedan llegar a vivir menos que sus padres.
Son algunas de las conclusiones expuestas en el estudio de la Fundación La Caixa sobre alimentación, consumo y salud, que analiza los problemas que están emergiendo en relación con estos ámbitos, condicionados en gran parte por la forma de vida que llevamos.
El informe describe cómo hemos pasado en las últimas décadas de una sociedad con carencias alimentarias a otra con sobreabundancia y con hábitos de vida poco saludables, que abren el camino a nuevas enfermedades como consecuencia de estilos de vida sedentarios. Destaca que la obesidad infantil y juvenil "crece alarmantemente y proliferan otras patologías asociadas a la nutrición como la anorexia, la bulimia o la ortorexia", factores que pueden provocar que "por primera vez en la historia de la humanidad los hijos tengan menor esperanza de vida que sus padres como consecuencia de la aparición de enfermedades degenerativas derivadas del sobrepeso y de determinados hábitos alimenticios inadecuados". |