huelva. Los padres de Mari Luz Cortés, la niña de cinco años cuyo cadáver fue hallado el viernes en la Ría de Huelva, barajan la posibilidad de que se le realice una segunda autopsia al cuerpo con el objetivo de "tener más seguridad y contrastar datos" acerca de un caso sobre el que se ha decretado secreto de sumario.
Así lo dio a conocer en declaraciones a los periodistas congregados a las puertas del tanatorio de Huelva el portavoz de la familia, Luis Molina, quien subrayó que esta posibilidad fue planteada por el padre, Juan José Cortés, con el fin "simplemente de contrastar y de quedarse más tranquilo".
En este sentido, Molina dejó claro que "no es que se desconfíe" de los trabajadores del Instituto Anatómico Forense de Huelva, "pues son los mejores y unos profesionales como la copa de un pino, sino que se trata de tener una segunda prueba que contraste los datos y sirva para tener más seguridad".
No obstante, indicó que esta posibilidad "se decidirá" cuando tengan en sus manos los resultados de las pruebas de ADN -cuyos resultados se esperan para dentro de 48 horas- y de la primera autopsia, que comenzó a realizarse el viernes a las 20:00 horas y no se concluyó hasta la mañana de ayer, en total unas 14 horas en la que los médicos forenses tomaron distintas muestras del cuerpo de Mari Luz.
Preguntado por los periodistas acerca del estado anímico de los padres, Molina indicó que "están destrozados, con un gran dolor y tristeza y los corazones rasgados", y añadió que el cadáver encontrado en la Ría "corresponde con el 99,9 por ciento de seguridad a Mari Luz y sólo falta ese 0,1 que dará la prueba de ADN".
Tras descartar que se vayan a organizar concentraciones de repulsa, el portavoz de la familia afirmó que por el momento no hay posibles sospechosos y que "será la Justicia quien diga quién o quiénes han sido", al tiempo que lamentó el acto "macabro, para el que no hay palabras". "No sé cómo alguien puede llegar a hacer lo que se ha hecho con Mari Luz", sentenció.
investigación Mientras, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han iniciado un intenso rastreo en la zona en la que apareció el cuerpo de la niña, para buscar pistas que puedan ayudar en la investigación, según explicó en un comunicado la Subdelegación del Gobierno en Huelva.
Las pesquisas se centran en los alrededores de la zona en la que ayer apareció flotando en la ría de Huelva el cuerpo de una niña, y como parte de la investigación, que continúa sin cesar desde el día de su desaparición, se ha desplazado desde Madrid un equipo de la Comisaría General de la Policía Científica que ha estado presente en la realización de la autopsia.
Una vez realizada la autopsia al cadáver, la Policía Nacional, la Guardia Civil y el cuerpo de Bomberos centran sus trabajos en las orillas de la bocana de acceso al puerto de Huelva, lugar en el que fue visto por primera vez el cadáver de la pequeña.
Esta zona ya había sido rastreada por el dispositivo creado para buscar pistas sobre el paradero de Mari Luz los días posteriores a su desaparición. Sin embargo, ante la posibilidad de que pudiera encontrarse alguna prueba que ayude a la solución del caso, de nuevo se está rastreando la zona, muy cambiante debido a que se trata de un lugar muy afectado por las mareas y los vientos. >Agencias
Un año de la desaparición de Yeremi
La desaparición del niño Yeremi Vargas, de la que se cumple un año el lunes, guarda un curioso paralelismo con un cuento infantil que su madre, Ithaisa Suárez, le regaló años antes: Yeremi desaparecía en Vecindario (Gran Canaria) cuando jugaba en la arena con su cubito. Con su voz cadenciosa y mirada alejada, la joven madre de Yeremi llama la atención sobre el reciente hallazgo del librito entre las cosas del niño y destaca las semejanzas que, al leerlo, encuentra ella entre la ficción del cuento y la triste realidad que vive, pero que, por contra, aviva su esperanza. El misterio de la piedra mágica es el título del cuento personalizado, promoción de una marca de pañales, que Ithaisa encargó en el año 2000 para Yeremi, cuando no había cumplido un año, y que ahora enseña con la esperanza de que "ojalá se cumpla" su final feliz. Fue el 10 de marzo de 2007, pasadas las 13:30 horas, en un solar a escasos metros de su vivienda familiar del barrio de Los Llanos, una zona tranquila y humilde de la localidad de Vecindario. Es un lugar sosegado y, como el suceso, inopinado. Yeremi, de 7 años, jugaba con sus primos; Aaron, de 9 años, y Alexis, de 5. > PACO PARDO |