Cita con las urnas pese a ETA Acudir a votar hoy tiene para los vascos el doble valor de, por una parte, dar un 'no' rotundo a la violencia de ETA y, por otra, manifestar un 'sí' decidido al futuro de Euskadi y a la defensa de sus intereses en las Cortes españolas.
LA democracia se construye votando y ejercer el derecho al sufragio es el único antídoto contra las derivas totalitarias, estén éstas impulsadas por poderes fácticos que buscan la instauración de regímenes dictatoriales o por organizaciones terroristas que pretenden imponer sus proyectos e ideologías mediante esa expresión máxima de la intolerancia que es la violencia. Cada voto que se deposita en una urna es un aldabonazo en las conciencias de quienes quieren privar a un pueblo del derecho a expresar sus deseos y a decidir su futuro. Hoy y aquí, quien no quiere que los vascos se expresen en las urnas, es ETA. Hoy y aquí, ETA llama a la abstención y al boicot activo a las elecciones, y no duda en asesinar para apoyar sus argumentos. Hoy y aquí, la mejor forma de demostrar el hartazgo que los vascos sienten hacia esa organización es acudir a votar, aunque sea para hacerlo en blanco si no se está de acuerdo con ninguna de las formaciones políticas que concurren a los comicios, aunque sea para depositar un voto nulo de apoyo a los ausentes pero de rechazo a la tutela de ETA. Las palabras pronunciadas ayer por Sandra, hija de Isaías Carrasco, el ex edil socialista asesinado por ETA en Arrasate, se convierten en el más contundente lema para la participación en estas elecciones: "Mi padre murió por la libertad; mi madre y yo iremos mañana -por hoy- a votar para decir a ETA que no vamos a dar ni un solo paso atrás". En ese ejercicio de votar, se podrá coincidir en los colegios electorales con personas que piensan de forma radicalmente distinta a la de cada uno, pero, quedándose en casa, se coincidirá, se busque o no esa comunión, con quienes asesinan en base a esas discrepancias que, por otra parte, son consustanciales a las sociedades democráticas. Pero la de hoy no es sólo una jornada para mostrar de forma masiva, con el simple hecho de la participación, el rechazo a ETA. Los vascos deciden en las urnas quiénes van a ser sus representantes en las Cortes españolas, es decir, quiénes serán los electos que deberán defender los intereses de Euskadi en los ámbitos económicos, políticos, culturales y sociales en general, allí donde se deciden normas y ordenamientos que afectan al desarrollo de la sociedad vasca y, en especial, a su autogobierno. El interés que tienen para los vascos estos comicios va más allá de quién será el presidente del próximo Gobierno español. Sea éste el que sea, los ciudadanos vascos deben tener la certeza de que habrá en Madrid diputados y senadores que velarán por sus intereses, sin verse sometidos a las disciplinas de algunos grupos que despachan las reivindicaciones de las nacionalidades al apartado de los intereses localistas y regionales, siempre además con un cierto tono despectivo. Acudir a las urnas hoy tiene, por tanto, un doble valor: dar un no rotundo a ETA e impulsar un sí decidido al futuro de Euskadi.