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Gigantescos relojes indican en Pekín la cuenta atrás. Foto: Aldama |
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Juegos olímpicos pekín 2008
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Comienza la cuenta atrás
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Quedan menos de 150 días para que la llama olímpica encienda el pebetero de pekín. El Gobierno chino apura los plazos para tener todo perfectamente organizado el 8-VIII-08, a las 8.00 de la tarde.
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Zigor Aldama
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Pekín. Los gigantescos relojes que marcan la cuenta atrás más importante de China han rebasado ya los 150 días. Frente a ellos, situados en los lugares más relevantes de la capital, miles de personas se fotografían a diario. Nadie quiere perderse, aunque sea de lejos, participar del espíritu olímpico que se ha apoderado del gigante asiático. Los anillos olímpicos y las divertidas mascotas de los 29º Juegos Olímpicos se han convertido en un virus que se expande mucho más allá de los dominios de Pekín. 1.350 millones de chinos esperan el gran día. El 8 del 8 de 2008, a las 8.00 de la tarde, dará comienzo el mayor espectáculo de la historia del país. China se convertirá en un gran escenario, y de lo que suceda será testigo todo el mundo. Por ello, el Gobierno no quiere flecos sueltos. Nada puede ir mal. En esta modalidad no hay medalla de plata.
A cinco meses de que China encienda el pebetero que la convertirá oficialmente en una gran superpotencia, la mayoría de las infraestructuras planeadas con motivo de los Juegos Olímpicos ya están listas. La mayoría de los cinco millones de visitantes extranjeros que Pekín espera en 2008, y una fracción de los 120 millones de turistas locales, pasará por la nueva terminal del aeropuerto, el espectacular edificio de Norman Foster cuya inauguración se celebró el último día de febrero. La nueva instalación es más grande que las cinco terminales de Londres Heathrow juntas, ha costado la mitad que la Terminal 5 de la capital británica y se ha tardado un tercio en levantarla. Muchos rostros mostrarán asombro ante la mayor construcción del mundo de su categoría, que espera un tráfico anual de 76 millones de pasajeros, una cifra que otorgará al aeródromo de la capital china la medalla de bronce en número de pasajeros. Un gran salto teniendo en cuenta que actualmente ocupa el noveno puesto.
Para los recién llegados, su paso por la terminal de Foster será sólo el principio de una estancia repleta de sorpresas en una ciudad de catorce millones de habitantes que se ha reinventado a sí misma para los Juegos. Está en juego el orgullo de China, su puesta de largo frente al mundo. Nada puede fallar, los turistas tienen que sentirse a gusto en el país que pretende liderar el mundo globalizado del siglo XXI. No será tarea fácil. Según las últimas estimaciones, la ciudad acogerá a unos 280.000 participantes deportivos y siete millones de exigentes espectadores, medio millón de ellos extranjeros, con gustos muy variados.
Quienes lleguen en tren también notarán una mejoría sustancial. Estará ya operativa la nueva línea de alta velocidad entre Pekín y Tianjin, con trenes que viajarán a 350 kilómetros por hora, y habrá aumentado también la velocidad de los convoyes con origen y destino Shanghai.
No hay duda de que China está de moda. Y para que siga en esa senda, el Gobierno ha anunciado que otorgará visados de forma más rápida de lo habitual, evitando así posibles retrasos ante la gran demanda esperada. Sin embargo, son muchos los problemas a los que las autoridades todavía tienen que dar solución. El primero, el de la venta de entradas para las diferentes competiciones, ya que la gigantesca demanda hizo que el día en que dio comienzo su comercialización por internet los servidores quedaron colapsados y tuvo que posponerse su venta hasta hace pocos días. Además, también planea la amenaza de las entradas falsas que miles de chinos intentarán colar a los incautos. La Policía estará alerta contra la piratería.
hostelería en el punto de mira El sector que está en el punto de mira es el de la hostelería. Durante los Juegos, 5.780 hoteles y hostales con un total de 646.400 camas (de ellas, 50.000 en nuevos establecimientos) y miles de restaurantes servirán alojamiento y comida de calidad. Eso es lo que el Gobierno quiere asegurarse con las campañas de higiene y salud que puso en marcha el pasado septiembre. A finales del año pasado ya se había cobrado sus primeras víctimas: más de 49.200 restaurantes fueron clausurados por todo el país debido a que operaban sin licencia, y 79.000 tendrán que pagar una multa para permanecer abiertos por la falta de higiene en sus instalaciones. Este apartado se ha convertido en un cruento campo de batalla.
Otra de las grandes preocupaciones de estos juegos es el clima. Pero el Gobierno parece haber encontrado solución hasta para eso. La ciencia le ha proporcionado el sistema para mantener Pekín seca durante el tiempo que sea necesario. Consiste en una serie de cañones alineados en tres barreras situadas a una distancia de la capital entre 120 y 15 kilómetros, en la provincia de Hebei. Son 7.000 piezas de artillería que disparan nitrato de plata contra las nubes, y consiguen así lluvia. Lógicamente, si las nubes descargan a esa distancia, cuando lleguen a la Ciudad Olímpica se habrán quedado sin fuerzas para aguar la fiesta. Esta técnica se utiliza en varios países y la propia capital china suele echar mano de ella cuando la sequía se ceba en la ciudad y hace falta agua. Ahora, sin embargo, el propósito es el contrario. Según el Gobierno, no tiene impacto ecológico siempre que se dispare medio gramo por cada kilómetro cuadrado.
Sin embargo, los ecologistas no lo tienen nada claro. Para ellos, el lema de los Juegos Olímpicos Verdes es puro merchandising. Lo cierto es que la polución de Pekín es uno de los caballos de batalla de los organizadores. No hay más que dar un paseo cualquier día de verano para sentir en carne propia lo difícil que será celebrar las pruebas más exigentes con temperaturas cercanas a los 40 grados y niveles de polución muy por encima de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Todo ello, además, siempre que no azote la ciudad una de las típicas tormentas de arena procedentes del cercano desierto del Gobi. Para ellas no hay sistema de prevención que valga, pero contra la polución el Gobierno ya ha anunciado que quitará millón y medio de coches de las calles y mandará cerrar las industrias más contaminantes de los alrededores desde quince días antes de la ceremonia de inauguración. A grandes males, grandes remedios.
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Los Juegos de la controversia
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Juegos olímpicos pekín 2008 Los ciudadanos chinos reciben reglas de educación para no espantar a los turistas occidentales. La nueva terminal del aeropuerto, firmada por Norman Foster, es más grande que las cinco terminales de Heathrow
7.000 cañones dispararán nitrato de plata a las nubes para evitar que la lluvia agüe los Juegos de Pekín
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