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El proceso de Annapolis supera la última ola de violencia en Gaza e Israel
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Ambas partes proseguirán las negociaciones . A pesar de la incursión israelí en territorio palestino y del ataque de Hamás en Jerusalén.
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Alberto Masegosa
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Jerusalén. La negociación que israelíes y palestinos emprendieron cuatro meses atrás en la conferencia de Annapolis ha superado su primera prueba de fuego al sobrevivir en la ultima semana a una ola de violencia sin precedentes desde hacía años.
Ambas partes proseguirán su proceso de diálogo pese a la operación militar israelí que el pasado fin de semana segó la vida de 125 palestinos en Gaza y el atentado que el jueves causó la muerte de ocho estudiantes en una escuela talmúdica de Jerusalén.
Las dos matanzas no han significado el bautismo de sangre del proceso; desde su inicio habían continuado los ataques israelíes en respuesta al lanzamiento de cohetes por milicianos palestinos desde Gaza, y las operaciones militares israelíes en Cisjordania, el otro territorio palestino.
Pero el recuento de muertos por esos enfrentamientos no era relevante en el contexto de un conflicto que dura seis décadas y en el que hacía alrededor de un lustro que no se producía una espiral de violencia bilateral como la que han supuesto ambas masacres.
La operación militar israelí en Gaza fue la mayor que han sufrido los palestinos desde 2002, en tanto que el atentado de Jerusalén es el mas cruento desde 2004 en esta ciudad: escaladas semejantes pusieron fin de manera inmediata a procesos de negociación en el pasado.
En esta ocasión, no obstante, palestinos e israelíes seguirán adelante con su esfuerzo por alcanzar la paz mediante la palabra.
negociación Tras suspender el diálogo por lo acontecido en Gaza, el presidente palestino, Mahmud Abbas, dio a conocer que retomaría la negociación después de que la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, realizara una visita relámpago a la región.
Abbas reanudará el proceso, además, sin vincularlo con un alto el fuego, que era la condición que en principio había puesto para ceder.
Tampoco el primer ministro israelí, Ehud Olmert, cancelará la negociación por el ataque en la escuela talmúdica.
Asi lo han advertido fuentes oficiales israelíes citadas por la prensa local y que no se identificaron para evitar la ira de los numerosos grupos que se oponen en este país al diálogo y cuyas críticas han arreciado tras lo sucedido en Jerusalén.
Tanto la supervivencia política de Abbas como la de Olmert depende del proceso. Y su propia debilidad es la mejor garantía de que continuarán sus contactos.
Abbas necesita ofrecer a su pueblo un horizonte de futuro para recuperar algo del mucho prestigio que perdió después de que los milicianos de Hamás expulsaran en junio de Gaza a las fuerzas ANP y se hicieran con el control de la franja. El espejismo de la paz es la única oportunidad que le queda a Olmert para tener alguna opción de ganar las próximas elecciones israelíes.
Temor a una guerra en Líbano
El deterioro de la situación en el Líbano y en todo Oriente Medio ha disparado los temores al estallido de una nueva guerra entre el grupo chií Hizbulá e Israel, que podría ser inminente, según fuentes diplomáticas y militares occidentales. Según informaba ayer el diario libanés L'Orient-Le Jour fuentes diplomáticas occidentales, que pidieron el anonimato, se mostraron convencidas de que Israel prepara una nueva ofensiva militar contra Hizbulá antes de que el grupo chií lleve a cabo su anunciada venganza al asesinato en Damasco de su líder militar, Imad Mugniye. De acuerdo con el diario, las autoridades libanesas fueron advertidas el pasado fin de semana de que Israel podría lanzar una ofensiva contra objetivos de Hizbulá en la región de Baalbeck-Hermen (este) donde el grupo chií tiene almacenes de armas. El ataque del pasado jueves contra una escuela talmúdica en Jerusalén, que causó ocho muertos y 40 heridos, sería el pretexto invocado por Israel para lanzar su ofensiva, señalan las fuentes. >efe |
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