bilbao. Tal y como sucedió hace cuatro años tras los atentados del 11-M, todo lo acontecido durante la intensa campaña electoral de las generales que se celebran hoy ha caído en el olvido. Los estrechos resultados de los sondeos electorales, los fichajes estrella, el constante toma y daca de promesas y contrapromesas de los dos grandes partidos, los mediáticos debates en televisión, la niña de Rajoy... Todo ha sido relegado a un segundo plano en cuestión de minutos, los que pasaron entre la vida y la muerte del ex concejal del PSE Isaías Carrasco, tiroteado por ETA el pasado viernes, día del cierre de campaña, frente a su vivienda en Arrasate.
Partiendo de la base de que es imposible aplicar una lógica racional a las acciones de ETA, si la organización armada abogó de forma explícita por la abstención y el boicot a estos comicios, una de las pocas cosas que parecen claras respecto a la jornada de hoy es que la participación puede marcar cifras históricas. Se trata, tal y como se han encargado de recalcar los partidos políticos en las últimas horas, de la mejor forma de desactivar el discurso de las armas de ETA. Cada ciudadano tiene la oportunidad de posicionarse y condenar el último atentado mediante el ejercicio de un derecho de forma personal e intransferible. En el caso de Euskal Herria, están llamados a esta cita un total de 1.738.666 ciudadanos de la CAV y 473.981 de Nafarroa. Habrá que presuponer la capacidad de cada uno para mantener la cabeza fría y votar en conciencia con el fin de evitar que la organización armada logre el efecto de tutela que deseaba.
Cuanto peor, mejor. Ésa parece ser la consigna de ETA, ya demostrada en el pasado como cuando, a menos de cuatro semanas de las elecciones generales de 2004, anunció una tregua sólo para Catalunya después de la tormenta política provocada tras la filtración de las conversaciones mantenidas por el dirigente de ERC Josep Lluís Carod Rovira con la dirección de la banda. En la huida hacia adelante que está protagonizando, y acorralada como se encuentra en todos sus frentes, ETA tenía la necesidad imperiosa de hacerse notar, de dar un golpe de efecto. Y cometer un atentado es relativamente fácil, como han venido señalando portavoces del Gobierno español desde la ruptura del alto el fuego. Garantizar una sensación de normalidad durante la presente jornada contrarrestará estas ominosas pretensiones.
El crimen perpetrado el viernes también viene a demostrar, una vez más, lo poco que tiene en cuenta ETA a la izquierda abertzale oficial a la hora de llevar a cabo sus acciones. Y es que el frente político del MLNV, defenestrado en base a las detenciones, ilegalizaciones y suspensiones -en este caso, de EHAK y ANV, lo que ha impedido que esta última formación pudiera concurrir a la presente cita electoral-, se encuentra más vendido que nunca.
Queda por ver, por tanto, en qué queda la presumible presión que la izquierda abertzale radical ejercerá entre su parroquia, sobre todo en los municipios pequeños, durante la jornada para impedir desmovilizaciones contra la llamada a la abstención por la que ha abogado. El hecho de que, en la misma tarde del viernes, y mientras el resto de partidos dio por suspendida la campaña electoral, ANV celebrara la manifestación y el acto político que tenía convocados en Bilbao no hace presagiar que vaya a dar su brazo a torcer. La negativa de la agrupación local de ANV en Arrasate a condenar el asesinato de uno de sus vecinos tampoco apunta en la buena dirección, después de que el representante de este partido en Derio se desmarcará rotundamente del atentado perpetrado contra la Casa del Pueblo de esta localidad el pasado 29 de febrero.
pactos A efectos prácticos, la campaña se había caracterizado por el empate técnico entre el PSOE y el PP, sólo roto de forma leve en la última semana a favor del primero, sobre todo a raíz de los dos debates en televisión protagonizados por sus respectivos candidatos, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Se puede pensar que una experiencia traumática como la vivida el viernes incrementará la distancia en cuanto a intención de voto entre ambas formaciones, provocando, de nuevo, un ganador y muchos perdedores.
Y es que la sombra de la mayoría absoluta, siquiera tocada con las yemas de los dedos, se cierne sobre todos los grupos minoritarios en el Congreso, que aspiran a ejercer de pieza clave en la próxima legislatura para garantizar pactos de gobierno a cambio del cumplimiento de sus reivindicaciones. En este caso destaca sobremanera la propuesta de resolución del conflicto vasco del lehendakari Juan José Ibarretxe, que éste llevará a La Moncloa inmediatamente después de conocerse el resultado electoral en busca de un consenso para su impulso.
Tampoco hay que olvidar el papel de IU, que con su apoyo post-electoral ya hipotecado en favor del PSOE, vuelve a enfrentarse al reto de situarse como alternativa real al bipartidismo de facto que se ha tratado de instaurar con continuos llamamientos al voto útil. La solución a todas estas incógnitas, a partir de las 22.30 horas de esta noche.
La posibilidad de rozar la mayoría absoluta es más real después del atentado del pasado viernes en Arrasate
Los municipios vascos más pequeños pueden sufrir la presión de los radicales para evitar el ejercicio al voto |