SIEMPRE que se celebran unas elecciones al Congreso empieza a sonar su nombre en teles, radios y prensa escrita. Y despierta tantas polémicas como las propias fuerzas que concurren en los comicios. Se trata de la formula d'Hont, que es el método que se utiliza para repartir los escaños del Congreso de modo supuestamente proporcional a los votos obtenidos por las diferentes candidaturas. Son muchos los que critican este método porque aseguran que no hace un reparto justo de los escaños, y que beneficia a unos en perjuicio de otros. Además, en muchas ocasiones los ciudadanos de a pie no acaban de pillar la mecánica de esta fórmula. ¿Cómo funciona? ¿Es tan mala como la pintan? ¿Es la única responsable de que el reparto de escaños no sea justo?
¿Acepta usted el reto de sumergirse en los vericuetos de la ley electoral española y la fórmula d'Hont? Sólo hace falta paciencia y un poquito de voluntad. Para empezar, lo primero que hay que tener en cuenta es que la Cámara baja tiene 350 escaños. Estos escaños se reparten entre circunscripciones electorales, que en este caso se corresponden a las 50 provincias que configuran el Estado español, más Ceuta y Melilla. La ley electoral establece que a Ceuta y Melilla le corresponden un escaño a cada una. En cuanto a las 50 provincias, la ley otorga un mínimo de dos escaños a cada una. Así, ya desde el principio, se adjudican 102 escaños.
Los 248 que quedan se reparten entre las circunscripciones en base a su número de habitantes. Así, a las más habitadas les corresponden más escaños. Por ejemplo, Madrid tiene 35 escaños y Barcelona tiene 31. En el otro extremo, está por ejemplo, Teruel, con 3 escaños o Soria con 2. En el País Vasco, Araba tiene 4 escaños, Gipuzkoa 6, y Bizkaia 8. Nafarroa tiene 5 escaños.
la mecánica ¿Sigue usted ahí...? Si ha conseguido mantenerse atento hasta este punto del reportaje, no tendrá problemas en comprender la formula d'Hont. Es ahora cuando entra en juego. A pesar de que muchas veces se la tacha de liosa, lo cierto es que su mecánica es sencilla. Se aplica por circunscripción de manera independiente. Lo primero que hay que hacer es excluir a los partidos que hayan obtenido menos de un 3% de los votos totales de la provincia que se analiza. Con lo cual, los partidos más pequeñitos son apartados de primeras. Luego se ordenan de mayor a menor los votos obtenidos por las candidaturas de esa provincia. A continuación, se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura entre 1, luego entre 2, luego entre 3... Y así sucesivamente hasta llegar a dividir los votos de cada candidatura por el número total de escaños correspondientes a la provincia. Los escaños se otorgan a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores del total de todas las divisiones. ¡Puf! Es duro entenderlo, pero más explicarlo, créame. Fíjese en el cuadro explicativo, a ver si así lo ve más claro...
Una de las pegas que se le ponen a esta fórmula es que provoca una sobrerrepresentación de los partidos grandes. Alfredo Retortillo es profesor de Ciencia Política en la EHU/UPV, y domina el complicado mundo de la sociología electoral. Explica que, como se divide entre 1, 2, 3... y así sucesivamente, no hay apenas distancia entre unos dividendos y otros, con lo cual, la mitad o la tercera parte de los votos de los partidos más grandes siguen siendo más votos que todos los votos de los pequeños. (Respire hondo. Vuelva a leer el párrafo si lo cree necesario). "Por eso, Hont favorece a los grandes; porque a un partido que consigue el primer escaño, conseguir el segundo le sigue siendo accesible frente a los votos de un partido pequeño", explica Retortillo.
la barrera dEl 3% Por otra parte, Retortillo destaca que la barrera del 3% "no funciona. Es un cuento chino". "La barrera electoral es un engaño. Se reparten tan pocos escaños en cada provincia que un partido, incluso superando la barrera electoral, no llega a a tener presentación", explica. Y es que, tal y como explica Retortillo, aunque se habla mucho de Hont, el problema está realmente en el sistema electoral de las Cortes Generales, porque como son 350 escaños a repartir entre las provincias, a cada una le van a tocar muy pocos diputados. "Hay pocos escaños, por lo que siempre habrá partidos que se queden sin su trozo de tarta. Eso es lo que en realidad está haciendo que los más pequeños tengan muy pocas posibilidades de salir representados", comenta.
Por otra parte, se le suele achacar a la fórmula d'Hont que produce una sobrerrepresentación de las provincias menos habitadas, pero esto también es más un problema de reparto de los 350 escaños entre 52, que ya otorga desde el principio dos diputados a todas las provincias, independientemente de que tengan poquísima población. Así, por ejemplo, Soria tiene garantizados dos escaños, lo que hace que esté sobrerrepresentada, por ejemplo, frente a Madrid que logra 35. Si comparamos la población de Madrid con la de Soria, a Madrid, en proporción le corresponderían más diputados.
Con respecto al voto en blanco, Retortillo destaca que no es cierto se sume a uno u otro partido. Pero, como sí que se cuentan como votos en el cómputo total "hacen la barrera electoral más difícil a los partidos minoritarios".
Los grandes perjudicados por este sistema son los partidos que tienen una representación más o menos homogénea en todo el Estado, pero no concentrado en algunas circunscripciones determinadas, como es el caso de IU. Ello se debe a ese importante número de circunscripciones con representación tan reducida que no hace posible la proporcionalidad. Así en las elecciones de 2004, IU, que tuvo casi un millón trescientos votos obtuvo 5 diputados, mientras que PSOE con once millones obtuvo 164 escaños y el PP con casi diez millones de votos se hizo con 148 escaños. Algo no casa...
bipolarismo Conclusión: (sí, por fin la conclusión. Si ha sido capaz de llegar a esta parte del reportaje, es usted una persona valerosa y voluntariosa) La formula d'Hont tiene pecadillo, pero es la ley electoral en general la que falla de base, tal y como explica Retortillo: "El gran defecto del sistema electoral español es lo que nos ha pasado con el tema del debate electoral: que frente a una imagen de pluralismo, todo el sistema juega a concentrar la política a favor de dos fuerzas. El resto se pretende que actúen como comparsas, como para dar un poco de color, pero poco más".
Retortillo explica que con este sistema se beneficia a los dos grandes partidos, al PP y al PSOE, de manera que si el uno obtiene una ventaja suficiente sobre el otro, consigue la mayoría absoluta. "Cuando la cosa queda en medio empate, lo que provoca es que para gobernar haga falta coaligarse con alguien. Hace falta el acuerdo de partidos como CiU o PNV. Tan descarado es el sistema, que esto es visto como una anormalidad: cuando los demás intervienen, que sean necesarios para decidir el gobierno, es visto como un error del sistema", concluye.
Una simulación
:1 :2 :3 :4 :5
Partido A. 1.000 500333 250 200
Partido B. 600 300 200 150 120
Partido C. 400 200 133 100 80
Partido D. 50 - - - -
· El partido D queda fuera. Tiene menos del 3% de los votos totales de la ficticia provincia.
· Los partidos. A tiene 1.000 votos, B tiene 600 y C tiene 400. Se colocan en orden decreciente y se va dividiendo su número de votos obtenidos entre 1, 2, 3, 4 y finalmente entre 5, que es el total de escaños que le corresponderían a esta provincia.
· El reparto. Se toman los resultados mayores: al partido A le corresponden 3 diputados, al partido B le corresponde 1, y al C otro. |