Lo mejor de reunir a media docena de niños para que hablen de política, es que hablan de todo menos de política. A ellos lo del reparto de escaños, los debates televisivos y las desdibujadas promesas electorales se la traen al pairo. Su batalla es con las mates; su objetivo, un recreo más largo y su mayor ambición pasa por comer todas las chuches que sus pequeños estómagos son capaces de asimilar. Afortunadamente, en este frío mundo de adultos voraces, los niños siguen siendo niños.
La cuestión es, ¿cómo viven los txikis este loco universo de políticos? ¿Saben lo que son las elecciones? ¿Qué harían ellos si tuvieran ocasión de gobernar el país...? DEIA invitó a seis chavales a reunirse para que debatieran y opinaran sobre asuntos de alta política. Y estuvieron a la altura. Se llevaron la pelota a su terreno y llegaron a conclusiones bastante más atractivas que las que airean los partidos del panorama electoral.
Asier y Ane, de 8 años; Ainara, de 6; Janire de 11 años; Iker, de 13 y Eider, de 10, se animaron a participar en este debate, como si de un congreso infantil se tratara. El punto de encuentro fue la Kultur Etxea de Urduliz, un terreno que todos ellos conocen y dominan. Así que, unos minutos antes de que comenzara el debate, los seis concurrentes saltaban y enredaban por el diáfano hall del edificio.
Son la generación del mañana, de la tecnología más puntera. Con apenas ocho años dominan los iPod y son los reyes de internet. Lo suyo es el hoy, el futuro. Pasan de arcaicismos. Quizás por eso, fliparon cuando la periodista pureta de turno sacaba la grabadora de cinta... "¡Mira! ¡Eso de dentro da vueltas!", exclamaba Iker metiendo la nariz en la tapa de la pletina...
Sobre políticos y politiqueos
"Siempre discutiendo"
Ninguno de los seis sabe lo que es un político. Se encogen de hombros como si les hablaras de marcianos con antenas coloradas. Pero algo sí que han oído sobre un tal Rajoy, un tal Zapatero y también les suena que hay algo que se llama PNV.
"Rajoy tiene gafas y habla con la Z", comenta Janire, la pelirroja de la cuadrilla. "Pues yo, la primera vez que le vi a Zapatero pensé que tenía una cara muy rara", comenta Ane haciendo gestos sobre su rostro redondo de gafitas azuladas. Eider, una de las más mayores, y que el día del debate llevaba una ancha cinta en la cabeza, interrumpe muy seria, preguntando: "Pero Zapatero ¿hace zapatos?". "No. Zapatero es el apellido", le aclaro. "¡Aaaah!", exclama Eider, "yo pensaba que es el que hace zapatos en el país".
Lo que no se les ha pasado por alto es que los políticos tienen la costumbre de tirarse los trastos a la cabeza. "Están siempre discutiendo", dice Janire. "¡Se pelean por nada!", corrobora Ane. "El otro día puse la tele a las siete de la mañana y Zapatero y Rajoy ¡estaban ya discutiendo!", dice Ane, con los ojitos muy abiertos, como alucinada. "Yo es que no veo a los políticos en la tele", señala Iker, el más mayor del grupo, haciendo un gesto de rechazo. "¡No!", exclama Asier. "¡Lo que hace es jugar con la Play!".
Todo el grupo, tanto mayores como pequeños, saben que estamos viviendo una campaña electoral. Eso lo tienen claro. Pero no se han enterado bien de lo que suponen estas elecciones. "Son para ver a quién cogen para lehendakari", dice Eider muy bajito y con cautela. "En estas elecciones no se decide quién será lehendakari, si no quien va a ser presidente del Gobierno español", les aclaro. "¡Oooooh!", "¡Aaaaah!", "¡Joeeee!", exclaman los seis al unísono. Les ha debido sonar a cosa muy, pero que muy importante.
los niños en el poder
Un mundo de chocolate
"Los políticos dicen que quieren cuidar nuestro mundo... Entre comillas", indica Eider, expresiva, haciendo un gesto con los dedos emulando las comillas. Y es que, aunque no sepan de política, aunque desconozcan la realidad de cada partido, estos txikis ya miran con cierta desconfianza todo lo que se cuece en ese extraño mundo que han tejido los mayores. Ni siquiera les inquieta el hecho de que los niños no puedan votar. No les apetece nada. "A mí no me gustaría votar a presidentes. Me gustaría votar a gente del cole, a amigos", dice Eider. "¡Le quiero votar a Iker, porque hace payasadas y me río mucho con él!", exclama, provocando las carcajadas de los demás, Iker incluido. Ya está montada. Uno se levanta, el otro se pone a gritar, las otras se mueren de risa...
Una vez vuelta la calma, los ponentes, de nuevo muy serios, juegan a imaginarse un gobierno con los niños en el poder. Asier, el más pequeño de los chicos, y también el más pragmático de todos, se encoge de hombros escéptico. "Haríamos todo mal porque no sabemos", asegura muy serio. Entonces Eider ataca, entusiasmada: "¡Todo el mundo sería de caramelo!". Pero medita unos segundos y añade compungida: "Pero no se podría comer, porque nos quedaríamos sin mundo..." Janire saca también su lado responsable. "Pues a mí no me gustaría porque luego te quedas sin dientes", dice gesticulando mucho y con cara de resabia.
Ainara, la más chiquitina, no ha abierto la boca pero en cuanto ha oído la palabra caramelo, se ha puesto a relamerse y a frotarse la tripilla, convirtiéndose en una entusiasta seguidora de la propuesta de Eider. "Yo haría un mundo de chocolate", dice, a lo que Iker, menos romántico, le replica: "¿África también? ¡Pues se va a derretir!" Pero en esta viva campaña de los txikis también hay sitio para la reivindicación. Como no podía ser de otra manera, estos niños tienen dos grandes enemigos: los mayores y el cole. Y ganarles la batalla sería uno de sus objetivos si llegaran a ser presidentes. "Si yo fuera presidente haría que no nos fastidien los aitas", dice Iker muy serio. "¡Y que nos dejaran jugar a la Play cuando quisiéramos!", añade Asier. Ane se une con entusiasmo: "¡Y que no nos caneen!". Asier remata la faena enfervorecido. "¡Que les mandemos nosotros a ellos!", grita.
En medio del fragor y del entusiasmo se oye la vocecita de Ainara que intenta hacerse notar. "Que haya más fiestas en el cole", exclama. La más peque ha abierto la brecha y ahora es la escuela la que se lleva toda la candela. "Yo intentaría que no hubiera Matemáticas", dice Eider rotunda. Y Ane le sigue el hilo: "... ni Euskera, ni Inguru. Quiero que sólo haya Plástica, Plástica y Plástica". Se levantan voces que apoyan con vehemencia un incremento de las horas de Música, Gimnasia, y como no, recreo. El tema es tan excitante que de nuevo surge la revolución. Todos tienen algo que decir y gritan a cada cual más fuerte. Las sillas acaban vacías, Eider y Janire se dicen confidencias al oído riendo en medio del alboroto. Es imposible entender nada. ¡Uy, uy, uy! Que empiezan a parecerse a los políticos de verdad...
repartir comida
Conciencia social
Hay quien dice que las nuevas generaciones vienen egoístas. Que están faltos de valores. Pero Ainara, Janire, Ane, Eider, Iker y Asier han demostrado que eso no es así. A ellos sí les importa lo que pasa a su alrededor. Por eso, tienen toda una serie de exigencias que hacer a los políticos en este sentido.
Así, Janire, consciente de que hay gente que no tiene lo imprescindible exige muy seria a los políticos "que den comida". Ane apoya la iniciativa. "Que recojan comida para mandar al Sahara, como hemos hecho en el cole", dice. Asier tira para lo práctico y busca una solución definitiva. "¡Que llueva dinero!", exclama, y los demás vitorean la idea.
Janire recupera la seriedad. "A los niños a veces les obligan a ir a la guerra", afirma grave. "Y a trabajar", añade Iker. "Los políticos tendrían que hacer escuelas para que vayan esos niños", dice rotunda Janire.
Eider, que escucha muy atenta a los demás, interviene. "Yo les pediría que hubiera todos los derechos para los hombres y las mujeres, porque hay sitios en los que matan a las niñas o las abandonan, porque creen que sólo los niños valen para trabajar". El comentario deja impresionado al resto y Ane exclama con carita de susto: "¡Pues si matan a los niños y a las personas cada vez va a ir quedando menos gente!".
Iker comenta que eso es algo que pasa en China, y se abre una acalorada discusión sobre la situación de la infancia en ese país. Es la propia Janire la que zanja la discusión. "Que no maten a las niñas chinas, y que la gente que vive lejos, en África o así, tenga los mismos derechos que tenemos nosotros". Nadie lo discute.
Mejor que los mayores
El 'Partido Niñítico'
Después de mucho tiempo disertando y discutiendo, estos seis chavales, han llegado a la conclusión de que van a formar un partido que se va a llamar el Partido Niñítico. Están convencidos de que lo van a hacer mejor que los mayores. "¡Hombre, eso seguro!", exclama Iker. Janire enseguida da con el lema del Partido Niñítico. "Vota al Partido Niñítico porque somos los más divertidos". "Y porque te vamos a ayudar a hacer un mundo mejor", añade Eider, muy concienciada. "Y vamos a hacer un mundo mejor, pero de verdad, ¿eh?", enfatiza muy serio Iker.
Janire rompe los esquemas a todos cuando de repente exclama: "¡Pero yo no pago!, ¿eh?". "¿Cómo que no pagas?", le preguntan sus compañeros. "Las cosas del partido. Yo no pago", dice rotunda. "¡Ah, claro!", exclama Asier, "¡Tú quieres mandar pero que paguen los demás!", le replica.
Al final, todos llegan a la conclusión de que poner muchas más barracas en las fiestas es una de las premisas indiscutibles de su partido, y estallan en carcajadas como locos.
En el aburrido mundo de los mayores, las sesiones parlamentarias se terminan cuando ya se han tratado todos los puntos del día. En el mundo de los niños, las reuniones finalizan cuando los señores parlamentarios empiezan a meterse debajo de las sillas y a ponerse rojos de la risa.
"Si yo fuera presidente haría que los aitas nos dejaran jugar a la 'Play' cuando quisiéramos"
Asier
8 años
"Si yo mandara haría que en el cole hubiera sólo Plástica, Plástica y Plástica""
Ane
8 años
9-m ELECCIONES GENERALES
"Si los niños mandaran harían un mundo de chocolate y en el cole habría más fiestas"
Ainara
6 años
"A mí no me gustan los políticos porque están todo el rato discutiendo"
Janire
11 años
"Los niños en el poder lo haríamos mejor que los mayores; haríamos un mundo mejor"
Iker
13 años
"A mí no me gustaría votar a presidentes; me gustaría votar a amigos y a gente del cole"
Eider
10 años |