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Desde otra mirada
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Handicap de desigualdad
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Nakane Lauzirika
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Es cierto que con sangre política/politizada encima de la mesa nuestros otros muchos problemas sociales y situaciones cotidianos pasan a un muy segundo plano, pero me niego a que la salvajada de unos pocos nos acapare totalmente y desdibuje nuestro horizonte impidiéndonos marcarnos caminos de futuro. Y uno de estos caminos ha de ser la igualdad entre mujeres y hombres, algo aún por alcanzar y que hoy recordamos cada 8 de marzo en memoria de las mujeres trabajadoras muertas y abrasadas en el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist de New York. Aunque ya no nos quemen vivas en las fábricas, las 112 asesinadas en 2007 a manos de sus (ex)maridos o compañeros y las 19 en lo que va de año, son muestra de lo que en cualquier momento puede llegarle a la mujer vía violencia machista, sin olvidar que tras esta última irreversible vesania se agazapan miles de actos de maltrato sobre la mujer. Handicap de desigualdad manifiesto en el hogar en el abismal desequilibro del tiempo que ellas versus ellos dedican a las tareas domésticas o a la atención de hijos/as y/o mayores. Empezando porque a nuestra imprescindible maternidad se la sigue tratando en la empresa como un obstáculo a la productividad, tenemos el handicap laboral de los datos de parados/as con una mujer de 45 a 59 años como prototipo de parado(a) de larga duración o de precariedad, o la "pequeña desventaja" de que cobremos de media un 25% menos que ellos en igual trabajo, o la total desigualdad si analizamos los puestos de decisión y dirección que ocupamos con respecto a ellos. Y esto entre nosotras del mundo "desarrollado", porque en países pobres, la mortalidad maternal sigue siendo elevadísima, porque la pobreza y el analfabetismo tienen rostro de mujer y porque aun hay más de 100 millones de mujeres que han sufrido ablación genital y porque sigue practicándose a niñas adolescentes, además de ser víctimas propiciatorias de trata y prostitución forzada. Me dicen en los medios que la igualdad de oportunidades mujer-hombre es ya una positiva y asentada política de Estado. A pesar de lo arriba expuesto quiero pensar que así sea y ver la botella medio llena, pero también pienso que si ese Estado tan comprometido dedicara contra la desigualdad y el terrorismo machista la enésima parte del interés y de los medios técnicos y humanos que dedican contra el cuasi-finiquitado terrorismo de ETA, tal vez no hubiéramos enterrado a 19 víctimas de esos terroristas tan machos.
nlauzirika@deia.com |
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