El oleaje arranca el mayor símbolo histórico del barrio muskiztarra de Pobeña
Los embates del mar derriban el cargadero, último vestigio de la actividad minera en la zona.
d. artola
muskiz. Los embates del mar enterraron ayer el mayor referente histórico del pequeño núcleo costero de Pobeña con el derribo de su cargadero minero. Esta pequeña instalación sobrevivía a duras penas desde 1965, cuando se cerró. El cargadero era uno de los último vestigios mineros de la zona desde el siglo XIX cuando la actividad alcanzó su máximo apogeo. El depósito, que se asomaba al acantilado frente a la playa de La Arena, permitía el desembarco del hierro para su exportación hacia Europa.
Sin embargó, su desaparición se recibió con cierta resignación debido a su mal estado de conservación. "Todo el mundo esperaba este desenlace", reconocían los vecinos consultados.