bilbao. La literatura del Siglo de Oro renace al calor de los nuevos tiempos. En realidad, las obras que escribió Calderón de la Barca en el siglo XVII, como las de otros autores, siguen manteniendo hoy pleno sentido, a pesar de que, como ocurre en el caso de El pintor de su deshonra, lleven más de medio siglo sin representarse.
La Compañía Nacional de Teatro Clásico pretende rescatar del olvido algunos de estos títulos que permanecen sólo en tinta y papel. Así, ha llevado a escena El pintor de su deshonra, tragedia teatral en la que Calderón cuestiona las leyes de la época, y que narra el asesinato que comete un hombre contra su esposa. El Teatro Arriaga acoge desde hoy y hasta el sábado este drama que ha sido adaptado por Rafael Pérez Sierra.
Polémico Eduardo Vasco, su director, explicó ayer la vigencia de un texto "que todavía hoy puede resultar polémico". Todo un logro si se tiene en cuenta que fue escrito hace cuatro siglos. Los actores Arturo Querejeta, Nuria Mencía, Eva Trancón y Daniel Albaladejo, habituales en los montajes de la Compañía Nacional, protagonizan este drama con pautas comunes a otras obras de Calderón: mujeres infelizmente casadas, amantes que irrumpen y maridos que se creen con derecho a matar a su mujer si hay ofensa.
"Era importante que los intérpretes tuvieran experiencia, que hubiesen participado en otras obras clásicas", explicó Vasco. "Deben saber llevar los trajes de la época, recitar versos...". Nuria Mencía, que representa a Porcia, la mujer que cae víctima de la violencia de su marido, expresó la especial dificultad de interpretar a un personaje "íntegro y lleno de sentimientos, pero que decide esconder todo su mundo interior para adaptarse a la realidad que le ha tocado vivir". Así, aceptará casarse con un hombre al que, en realidad, no ama.
Ése es Don Juan Roca, al que da vida el actor Arturo Querejeta. "Mi personaje pasa de ser víctima a ser verdugo. Lo más interesante de él es que se trata de una persona normal, pero que la sociedad le lleva a convertirse en alguien cruel", ilustró el actor. En este sujeto, el pintor, se concentra la idea del arte que, junto a la del honor, conforman los pilares de la tragedia. "Don Juan habla sobre la capacidad o la incapacidad de poder retratar la realidad, la belleza", contó Vasco. "La escenografía gira en función de este asunto, el del arte", continuó. Emilio Sagi, director artístico del Teatro Arriaga, destacó la temática de la obra. "El pintor de su deshonra es un drama en el que el amor se entiende como posesión. Habla de la brutalidad con que se trata a esas personas que se llaman queridas pero que, en realidad, son poseídas".
La obra, que se estrenó en Sevilla el 20 de febrero, recalará después en Madrid, en el Festival Clásico de Alcalá y en el Festival de Teatro Clásico de Cáceres. "El teatro clásico está reviviendo. No sólo por la magnífica interpretación de los actores, sino por el gran interés del público", subrayó Eduardo Vasco. |