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Así quedó la céntrica calle madrileña por la que transitaba el coche en el que viajaba Carrero Blanco, que murió el 20 de diciembre de 1973. |
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Entre el ogro y el lobo
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Iñaki Pérez Beotegi, 'Wilson', uno de los jefes del comando de ETA que asesinó al almirante Carrero Blanco, falleció ayer víctima de una enfermedad. Su trayectoria en la banda armada no fue muy prolongada pero sí lo suficiente como para convertirse en leyenda. Hasta que se encontró en el camino con 'El Lobo'.
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U.M
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EL nombre de Carrero Blanco siempre le ha perseguido a Iñaki Pérez Beotegi, conocido con el seudónimo de Wilson desde sus tiempos en la V Asamblea de ETA, allá por la década de los sesenta. Una larga enfermedad ha puesto fin a la vida de este gasteiztarra (1948) que desde temprana edad pasó a engrosar las filas de la organización armada. Antes de la operación Ogro, de la que Wilson fue protagonista principal, apunta maneras en Londres, donde en 1969 es detenido acusado de intentar incendiar la embajada española, donde se había trasladado a estudiar. La estancia en suelo británico le permite perfeccionar el inglés, idioma que utilizará una década después para entablar los primeros contactos entre ETA y el IRA.
Famoso por sus gafas de pasta negra, Pérez Beotegi pasa pronto a la clandestinidad. Una vez asentado en suelo francés, Wilson comienza a preparar junto a otros miembros de la organización armada el que sería el bautismo mortal de ETA en Madrid. El elegido, el almirante Carrero Blanco, que en un primer momento iba a ser víctima de un rapto para canjearlo por presos. Junto a Argala y bajo el nombre de operación Ogro, Wilson y el resto del comando viajan a Madrid.
El nombramiento de Carrero Blanco como presidente del Gobierno español y sucesor de facto de Franco, trastocan los planes de ETA. El aumento de la seguridad particular del dirigente en ciernes del régimen hacen imposible la vía del secuestro, así que los integrantes de ETA optan por colocar una bomba. Lo que sigue el 20 de diciembre de 1973 es de sobra conocido por todos. Éste es el primer delito de sangre de Wilson, luego llegarían su participación en los asesinatos de un agente municipal de Galdakao y de un inspector de policía, así como en un asalto a una armería y a varias sucursales bancarias. Con la ruptura de ETA entre la rama militar y la político-militar, Pérez Beotegi opta por seguir las directrices de esta última vertiente. En 1975, llega su ocaso al ser detenido en Barcelona cuando atracaba una sucursal del Banco de Bilbao, un arresto que pasa a la historia. Y es que Wilson es capturado como consecuencia de la infiltración en la organización armada de Lobo.
Pero Pérez Beotegi, que nunca fue juzgado por sus delitos, no permanece mucho tiempo en prisión. Beneficiado por la amnistía de 1977, fue puesto en libertad y expulsado del Estado español rumbo a Noruega. Regularizada su situación, Wilson fija su residencia en Gasteiz. Durante la última tregua de ETA, el que fuera protagonista de la operación Ogro escribe un artículo de opinión en DEIA en el que asegura haber vivido "con profundo dolor" el sufrimiento que ha ocasionado el conflicto en ambos bandos. |
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