bilbao. Un bilbaino de 47 años falleció en la tarde del domingo en Marruecos cuando una ráfaga de viento plegó las alas de su parapente y el paracaídas de emergencia se enredó con las mismas. Carlos García Tejedor era "uno de los pioneros del vuelo libre en Euskadi, querido y reconocido por todos", explicó ayer Íñigo García, el actual vicepresidente del club Iparair, que aglutina a casi todos los aficionados vizcainos.
Tejedor, que deja a dos hijas y a su pareja, se fue a Marruecos con ocho compañeros del club para pasar las vacaciones de Semana Santa practicando su deporte preferido. Llevaba más de 20 años pilotando parapentes. Desde Iparair no recuerdan cuándo fue la última vez que un aficionado perdió la vida, aunque indicaron que hace dos años Jesús Llanos sufrió un accidente mortal cuando volaba con su ultraligero. Sus compañeros esperan que el cuerpo de Tejedor esté de regreso a Bilbao el viernes y que el funeral se oficie en la tarde del sábado en la iglesia de San Miguel en Etxebarri.
A pesar de que sus compañeros de viaje volaban con él en el momento del trágico accidente, "todos estábamos bastante distanciados", por lo que no pudieron socorrerle cuando cayó en picado a tierra sin que el paracaídas de emergencia se le abriera, explicó desde Marruecos Joseba Sobrón.
Técnicamente, lo que le ocurrió se conoce con el nombre de plegada. Se trata de una corriente de aire, que puede ser ascendente o descendente, que desinfla el parapente. "Lo vacía de aire, se dobla y cuando vuelve a abrirse lo hace de mala forma. Por eso Carlos abrió su paracaídas de emergencia, pero al haber poca altura y enredarse, no pudo evitar la caída", señaló García.
Óscar Altillo recordó a su compañero fallecido como un hombre que "no se metía en ningún peligro, muy paciente, seguro y con mucha cabeza volando. Pensaba mucho dónde y cuándo volaba. Él ha pasado por todas las fases y modelos del parapente, fue uno de los primeros en Euskadi". Sus lugares habituales de vuelo eran Sopelana y Orduña, pero había sobrevolado montañas de toda Europa, como los Alpes. Sus amigos le recordarán "con mucho cariño". |