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Alrededor de una decena de chavales acuden a la escuela Taket Bertsolaritza Elkartea de Mungia. |
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Mungia, cuna de bertsolaris
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Con el objetivo de que "la gente pueda adquirir el gusto por el bertso y a la vez, se euskaldunice", Taket Bertsolaritza Elkartea ha formado desde bertsojartzailes y bertsolaris, hasta jueces.
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Nerea Sánchez
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Desafíos sin papel. Melodías y palabras transformadas en versos y un reto al que hacer frente: la improvisación. Algunos lo llaman "literatura oral espontánea, en riguroso directo". Es el arte del bertsolarismo, una tradición típica en el territorio vasco, que a día de hoy, cuenta con fieles seguidores y prosigue su práctica gracias, entre otras cosas, a las escuelas de bertso.
Taket Bertsolaritza Elkartea es una de ellas. Y es que este grupo mungiarra, constituido hace más de una década, mantiene viva la mecha de la poesía vasca con sus enseñanzas. Siempre con el objetivo de "que la gente pueda adquirir el gusto por el bertso, se acerque a esta afición y a la vez, se euskaldunice", tal y como revela Miren Ibarluzea, bertsolari y miembro activo de la escuela. "Desde los inicios de este grupo, se han formado desde bertsojartzailes y bertsolaris, hasta jueces", comenta.
Lo que en un principio pareció ser un mero hobby, pasó a convertirse en realidad ya en el año 1979, con la creación del grupo Lauaxeta. Pero fue a lo largo de los años 80 cuando Bizkaia empezó a dedicar un rincón a la lírica euskaldun, a maestros que con sus cantos versificados logran enlazar rimas con un dinamismo inigualable.
Y en este caso, tomando como precedente al bertsolari de Meñaka, Juan Ormaetxe, apodado como Taket, tras sufrir un accidente y tener que ser sometido a la amputación de una de sus piernas. En su honor y recuerdo, tomó nombre el grupo, que actualmente forma a jóvenes en esta habilidad "en pro de la cultura vasca".
"Para nosotros es una actividad muy positiva, no sólo por poder desarrollar y mejorar en la destreza de este arte sino porque va más allá de ese gusto que tenemos en común. Al final se convierte en un modo de vida con el que pasar el tiempo libre entre amigos", explica Ibarluzea. "Ver reír a la gente e incluso llorar con tus bertsos supone para nosotros una satisfacción enorme, porque vas viendo que tus objetivos dan el fruto que buscabas", añade.
Un doble eje didáctico Los propósitos que se marcaron en su día no han cambiado. La asociación sigue conservando sus dos ejes principales: el primero, constituido por los ensayos que se realizan los últimos viernes de mes en una taberna del municipio, con el fin de "ceder un lugar donde los jóvenes que no tienen mucho rodaje puedan cantar", así como la participación en campeonatos de Euskadi o en las fiestas de San Antontxu; y el segundo, la escuela, como ente constituido para guiar a los alumnos en el aprendizaje, gracias a profesores y bertsolaris experimentados.
Compuesta, aproximadamente, por una treintena de personas que van desde jóvenes aprendices y organizadores, hasta jubilados y bertsolaris en activo, desde Taket animan a los vecinos mungiarras a formar parte de esta actividad que esperan que perdure en el tiempo y siga ganando adeptos.
"Entendemos que lo más complicado es perder la vergüenza, el miedo a salir delante de la gente. En definitiva, echarse a la piscina. Pero a quien le interese el mundo del bertso debe saber que nosotros tampoco somos fenómenos, y hemos logrado superarnos viniendo a la escuela", manifiesta Ibarluzea.
Aún así, ya lo dice el refrán: "Nunca llueve a gusto de todos" y "quedar bien y a gusto con todo el mundo cuando actúas es imposible ya que siempre existen diferencias marcadas por la edad o la ideología política, por ejemplo", confiesa la bertsolari.
A pesar de ello, en Taket Bertsolaritza Elkartea las ganas de trabajar y la comunicación entre sus socios espanta "rápidamente" este tipo de discordias, "cediendo unos u otros y haciendo que las cosas se lleven a cabo con estilo", señala Ibarluzea.
"Salados y diferentes"
En Taket se definen a sí mismos como "diferentes y salados en la técnica del canto" y reconocen que, entre ellos, suelen decir que se "juntan el hambre con las ganas de comer". Esto les ayuda a mejorar en la improvisación y en la inspiración en el escenario. En la actualidad, alrededor de una decena de chavales acuden a instruirse en la escuela, sin contar los "fans incondicionales" que les acompañan en todas sus celebraciones, tanto en las fiestas de Mungia y de los barrios o los campeonatos autonómicos, como en las bertso-afaris que a menudo organizan. Por el momento, Bizkaia ya cuenta con más de media docena de escuelas de este tipo, siendo Santutxu, Algorta, Markina o Arrigorriaga las que tienen más grupos. No buscan nivel, sino apetencia por acercarse a esta afición. ¿Los beneficios? Para algunos, sin duda, sobrepasan los límites didácticos y franquean "positivamente" el ámbito personal. "Taket más que una bertso-eskola es un grupo de amigos. A mí me ha aportado un enriquecimiento personal muy grande, tanto en el idioma y la cultura como en el plano personal", declara Ibarluzea. >N.S. |
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