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25-03-2008
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Una mujer adquiere productos con Eusko Label en un comercio. Foto: Oskar Martínez
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Los productos Eusko Label se someten a más de 2.300 inspecciones y análisis en Bizkaia
En el territorio se cultivan un total de nueve productos con esta indicación geográfica protegida.
Aitziber Atxutegi
Bilbao. Los nueve alimentos Eusko Label que se producen en Bizkaia se sometieron durante el año pasado a más de 2.300 inspecciones y análisis de calidad. Todo, por garantizar el origen y la calidad de pimientos, tomates, cordero, miel, pollo, carne, leche, bonito y cimarrón, y huevos protegidos por esta indicación geográfica protegida.

La Fundación Kalitatea es la responsable de certificar la calidad de los productos que se comercializan bajo esta marca, que en Bizkaia son un total de nueve. Agrupan a casi un millar de operadores, entre agricultores, ganaderos, apicultores, arrantzales, mataderos o envasadores.

Según explica Mikel Iruretagoiena, director de Control y Certificación de la Fundación Kalitatea, certificar supone "declarar que un producto cumple con unos requisitos previamente establecidos. Cada producto Eusko Label tiene su reglamento, en el que se definen los requisitos". Así, por ejemplo, los tomates deben tener una concentración mínima de azúcares, los corderos se deben alimentar exclusivamente con leche materna y los pollos tienen que incluir en su dieta, de cereales exclusivamente, un 65% de maíz.

Las certificaciones -en las que se garantizan los parámetros de origen, calidad y seguridad- incluyen a todos los agentes que intervienen en la cadena de valor del producto, desde el productor hasta el punto de venta, pasando por los envasadores y mayoristas. "Comprobamos que el reglamento se cumple en todas las fases", afirma Iruretagoiena.

El control sobre estos productos se realiza a tres niveles diferentes. El primero es comprobar que la potencial productividad de un agente y el número de certificaciones que realiza se corresponde. "Sabemos el potencial productivo de, por ejemplo, cada agricultor; sabemos cuántas etiquetas le hemos proporcionado y cuántos envases ha comercializado. Si tiene capacidad para producir cinco kilos, nunca podrá comercializar seis. Es cuestión de número", afirma el director de Control y Certificación. En el caso de la comercialización de Euskal Okela, por ejemplo, este proceso es automático, ya que las balanzas de todos los puntos de venta autorizados están conectadas a la base de datos de la fundación. "Todas las noches se leen los datos de cada balanza, que nos dice lo que ha vendido ese día, de qué animal, era, qué pieza y con qué peso. Lo integramos en los informes y comprobamos que de un animal de diez kilos, por ejemplo, no se hayan vendido doce", explica.

Además, cada operador se somete al menos a una inspección al año, un seguimiento "para comprobar que se continúan cumpliendo los requisitos iniciales", que pueden ser más. Todas las inspecciones están procedimentadas, "cómo hay que examinar cada producto, las muestras que hay que recoger en cada operador, cómo se verifica cualquier producto...". El objetivo es que "todas las auditorías se hagan de la misma manera y asegurar así que la certificación es independiente. Nuestro objetivo es que yendo dos auditores al mismo sitio lleguen a la misma conclusión, que sea justo y equitativo".

Así, se revisan todos los requisitos conforme a un formulario previamente establecido y se toman muestras -desde los mismos productos a, por ejemplo, el pienso con el que han sido alimentados los animales- que se analizarán posteriormente en un laboratorio para comprobar que cumplen los requisitos exigidos. Se toman incluso muestras de ADN para cotejar que la pieza de la que procede es efectivamente la que se declara; por ejemplo, una en una sala de despiece, de la pieza en canal, y otra de una pieza identificada con el mismo origen, en el punto de venta. El número de muestras también está establecido, dependiendo del volumen, mediante un sistema de muestreo estadístico "que garantiza casi al 100%. Todo no se analiza porque no se puede", admite Iruretagoiena.

Controles sorpresa Además de estos controles, que siguen un calendario, se realizan otros por sorpresa, "en los casos en los que podemos tener alguna sospecha o hay algo que no cuadra bien. El papel lo soporta todo, pero hay que comprobar las cosas in situ".

La fundación Kalitatea -que se somete asimismo a auditorías para poder ejercer su función- realiza estos controles a través de catorce técnicos, en su mayoría veterinarios, ingenieros agrónomos y licenciados en tecnología de los alimentos de profesión y formados en técnicas de auditoría y control.

Iruretagoiena afirma que los controles a los que se someten los productos Eusko Label sobrepasan, "con mucho", los que se realizan en otras certificaciones de calidad. "No conozco ningún producto en el que se hagan más controles y analíticas que en los nuestros. Si lo comparamos con cualquier otra marca del mismo nivel en otras comunidades autónomas, nos excedemos", defiende, contundente.

El director de Control y Calidad defiende que los controles que se realizan son "suficientes" para garantizar la calidad, aunque admite que "la garantía al cien por cien y el riesgo cero no existen; eso supondría controlar a todas las horas y a todos los sitios. Pero para nosotros son suficientes; si no, lógicamente, no podríamos certificar". "En la visita anual evaluamos el sistema y la trayectoria. Tenemos todos los datos de cuántas etiquetas se han puesto y sabemos qué potencial productivo tenía; para garantizar el origen y la calidad son más que suficientes. Tenemos tendencia a, por si acaso, hacer siempre algo más, bastante más de lo que en otros sitios piden como mínimo", añade. Por esta razón, arremete tajante contra la leyenda urbana que habla de fraude en estas certificaciones, que las limita a una simple etiqueta. "Podemos demostrar y demostramos que si alguna vez hemos detectado un fraude, esa persona no ha seguido haciéndolo con nuestros productos. Le hemos retirado el certificado. Entre cuatro mil operadores que hay en toda la CAV siempre habrá alguna oveja negra, pero la gente puede estar tranquila", finaliza.
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