quito. El vicecanciller de Ecuador, José Valencia, declaró ayer que las relaciones con Colombia, rotas el 3 de marzo, están en suspenso hasta que se confirme la identidad de un cadáver atribuido inicialmente a Julián Conrado, dirigente de las FARC, que aparentemente corresponde al ecuatoriano Franklin Guillermo Aizalia.
Valencia sostuvo que de esa confirmación dependerá que se reanuden las relaciones diplomáticas con Bogotá, en la primera reacción oficial hasta el momento frente a la posibilidad de que exista un ecuatoriano entre los muertos en el bombardeo colombiano.
Manifestó que se debe buscar la normalización de las relaciones entre ambas naciones y que Ecuador "debe actuar con prudencia".
Valencia informó que el consulado de Ecuador en Colombia tiene la disposición de colaborar con la familia de Aizalia, que viajó ayer a la capital colombiana para identificar el cadáver de su hijo.
Aparentemente Aizalia habría muerto el pasado 1 de marzo en el campamento clandestino de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador, atacado por militares colombianos.
Su cuerpo habría sido confundido con el de Conrado y llevado a Colombia junto al cadáver de Raúl Reyes, segundo al mando de las FARC, también abatido durante ese ataque.
Los padres de Aizalia, cerrajero de 38 años, señalaron que su hijo no tenía ninguna relación con los guerrilleros, pero no han podido explicar su aparente presencia en el campamento rebelde.
Este domingo, el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró que el supuesto cadáver de Conrado es en realidad de un ecuatoriano con alias Luis que facilitaba documentos ecuatorianos falsificados a los guerrilleros.
reacción Por su parte, el ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, afirmó ayer que las bases de la guerrilla de las FARC, como la bombardeada el pasado día 1 en territorio de Ecuador cerca de la frontera con Colombia, son un "objetivo militar legítimo".
"Un campamento de terroristas (...) es un objetivo militar legítimo", dijo Santos en referencia a la presencia de extranjeros, entre ellos un ecuatoriano, en el destruido enclave del segundo jefe y portavoz internacional de las FARC, Luis Edgar Devia, Raúl Reyes.
El jefe rebelde murió el 1 de marzo junto a otras 24 personas, quince de ellas combatientes del grupo, en un bombardeo colombiano a su campamento en territorio de Ecuador, lo que motivó una crisis diplomática. Santos dijo que "cualquier persona que esté en un campamento de terroristas se expone a que sea atacado, porque es un objetivo militar legítimo".
Plan para liberar a secuestrados
El político colombiano Luis Eladio Pérez, ex rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), presentará a EE.UU. una iniciativa para la liberación de tres norteamericanos y de otros secuestrados en poder de esa guerrilla, entre ellos la colombo-francesa, Ingrid Betancourt. Pérez explicó "a través del embajador de Estados Unidos en Colombia estamos haciendo las gestiones para lograr tener una interrelación con altos funcionarios del gobierno (norteamericano) a fin de buscarle también una salida a la situación de los tres ciudadanos norteamericanos que se encontraban secuestrados con nosotros". Thomas Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell, contratistas del Pentágono, fueron secuestrados por las FARC el 13 de febrero de 2003. Su avión, al parecer, fue derribado por las FARC, en el sureño departamento del Caquetá. En esa misma operación, los rebeldes mataron a otro norteamericano y a un oficial colombiano que viajaba con ellos. Pérez también dijo que espera reunirse próximamente con el presidente colombiano Álvaro Uribe para tratar el tema del canje. >efe |