bilbao. Las palabras de Iñigo Urkullu en la celebración del Aberri Eguna han tenido tantas interpretaciones como líderes políticos las han valorado. Lo que para el secretario de Comunicación de EA, Mikel Irujo, es una muestra de ambigüedad que puede traer consigo la posibilidad de desdecirse de los acuerdos alcanzados entre las fuerzas del tripartito, para el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, es la presentación "como un acuerdo negociaciable de un ultimátum sobre pretensiones exclusivamente nacionalistas de separatismo y autodeterminación".
Irujo insistió ayer en que la consulta popular es un compromiso suscrito en el acuerdo de Gobierno vasco por el tripartito y en que "los compromisos están para cumplirlos". Por eso, aseguró no entender que "se puedan revisar cuando cambian las coyunturas políticas o por unas elecciones". En ese sentido, apuntó que se está produciendo una cierta ambigüedad en el discurso de los jeltzales: "Por un lado, se está indicando que no se van a admitir rebajas, pero, por otro lado, se empieza a insinuar que si se consiguen acuerdos que pueden ser beneficiosos para x o y a lo mejor, a pesar de lo que digan EA, otros partidos o colectivos, seguirán adelante. Se indica claramente que si sale la oportunidad, a lo mejor entonces habrá que desoír a nuestros socios e ir por otro camino. Aunque parece que quieren mantener la palabra dada, están abriendo la puerta a nuevas posibilidades".
Por su parte, Leopoldo Barreda recalcó que el PNV presentó en el Aberri Eguna "como una oferta de diálogo y acuerdo lo que no es más que un ultimátum sobre autodeterminación e independencia. El discurso de Urkullu consistió fundamentalmente en ofrecer un acuerdo siempre que se incorpore el derecho de autodeterminación, es decir, siempre que se abra una vía para la independencia".
En esa línea, el dirigente de los populares vascos confió en que la respuesta del PSOE al planteamiento realizado por el presidente del EBB del PNV "cumpla" lo avanzado por los dirigentes socialistas y "todos sepamos entender que el PNV intenta obtener ventaja en este proceso de investidura del presidente Zapatero para suturar sus propias heridas, para disimular su división interna, como hizo también en las municipales". |