bilbao. Con el coche bomba que explotó en el centro de Calahorra todavía en la cabeza, el ministro del Interior en funciones, Alfredo Pérez Rubalcaba, aprovechó el día en el que se cumplían dos años de la declaración de alto el fuego permanente de ETA para advertir de que "tenemos que prepararnos para un ciclo largo de violencia". En declaraciones a la Cadena Ser, Rubalcaba subrayó que, aunque la organización armada "se sabe derrotada", va a intentar demostrar que no está débil por medio de actos violentos como el que costó la vida en Arrasate al socialista Isaías Carrasco. "Matar es relativamente sencillo y matar cobardemente todavía más", enfatizó.
Tras destacar el aislamiento social, político e internacional que, según el ministro en funciones, padece ETA, así como el "acoso" judicial y policial a los miembros de la organización, Rubalcaba pidió cautela. "Estamos al final del camino, pero no quiere decir que no nos pueden hacer daño. Una cosa es que esté muy mal y otra es que haya perdido completamente la capacidad de hacer cosas", apostilló el dirigente socialista, que recordó que cuando la organización armada decidió romper el alto el fuego no fue para regresar a la violencia durante una semana.
Por otra parte, preguntado por la información aparecida en el diario británico The Guardian, que, citando fuentes de los servicios de seguridad españoles, aseguraba que ETA "está planeando una campaña de violencia en verano que incluiría ataques en lugares turísticos populares entre los británicos", el ministro en funciones subrayó que "jamás" ha aparecido en sus informes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil la expresión "zona turística".
ejercicio de responsabilidad En clave más política, el secretario de organización del PSOE, José Blanco, aseguró ayer que no considera que en el proceso de paz abierto con ETA el Gobierno de Zapatero se dejara llevar por el "voluntarismo", como la víspera apuntó en una entrevista el presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, y matizó que "lo que hubo es un ejercicio de responsabilidad" por parte del Ejecutivo español.
En declaraciones a TVE, Blanco defendió que el Gobierno cumplió con el "deber" que tiene cualquier Ejecutivo "que tenga encima de la mesa, como ha tenido el Gobierno anterior, la posibilidad de acabar con el terrorismo". "No se entendería que existiendo esa posibilidad no lo hubiera intentado", aseguró el número dos de los socialistas, que precisó que esta situación "no se va a volver a plantear ya en el futuro", porque "estamos ante una nueva situación derivada precisamente de la ruptura del alto el fuego".
Preguntado por el momento en el que el presidente de los socialistas vascos reconoció que a veces uno puede llegar a "dejarse llevar por el voluntarismo", Blanco destacó que no cree que el Ejecutivo de Zapatero pecara de un exceso de voluntarismo, sino que fue un "ejercicio de responsabilidad" para intentar la paz "a pesar de todas las dificultades que existían".
Según el secretario de organización del PSOE, por un lado estaba la organización armada, que "como se demostró no tenía mucha voluntad o ninguna de acabar con el terrorismo" y, por otro, "un debate político nacional que tampoco favoreció para nada ese proceso". Por último, respecto a las informaciones aparecidas que apuntan a que su formación contempla la firma de un nuevo pacto antiterrorista, José Blanco aseguró que este asunto no se encuentra "encima de la mesa" de su partido. |