Madrid. La cadena alemana de supermercados Lidl, con filiales en Europa, también en el Estado español, no quiso descartar ayer que en algunas sucursales se haya espiado a los empleados, tal y como lo denuncia la revista alemana Stern en su edición de ayer.
"En estos momentos no puedo descartar que haya habido encargos de hacer eso", dijo ayer Jürgen Kissberth, miembro de la dirección de Lidl, tras la publicación de las informaciones. Kissberth excluyó, en cambio, que las órdenes de espiar hayan sido sistemáticas y por encargo de la dirección.
Según el semanario Stern, en muchas dependencias analizadas se habían instalado cámaras en las que no sólo se registraban los robos, sino también todo tipo de movimientos de los empleados.
En los protocolos internos confeccionados con los datos de las cámaras figuraban, entre otros, la frecuencia con la que los trabajadores visitan el servicio o las relaciones amorosas entre empleados.
La mayoría de los informes internos de Lidl en poder de la revista proceden de filiales en el estado federado de la Baja Sajonia y, en menor medida, de Renania-Palatinado, Berlín y Schleswig-Holstein.
El responsable estatal de la protección de datos, Peter Schaar, expresa en la revista su total rechazo y da por sentado que las autoridades intervendrán en el caso.
Los expertos destacan que el espionaje atenta contra el artículo segundo de la Constitución alemana que se refiere al libre desarrollo de la personalidad. >Efe |