ORDIZIA fue ayer el escenario de la cuadratura del círculo. Ovejas, pastores, elaboradores, cocineros y críticos gastronómicos compartieron las calles de la villa goierritarra para ensalzar el producto que une a todos ellos: el queso Idiazabal.
El tradicional mercado de los miércoles hizo un hueco al Artzain Eguna para resaltar las labores del pastoreo y dar la bienvenida a la joya derivada de esos trabajos como es el tradicional queso.
Reflejo de este ancestral oficio fueron las 2.000 ovejas que atravesaron Ordizia en recuerdo de la antigua trashumancia que subía en primavera a la Sierra de Aralar, ante la atenta mirada de cientos de personas, reunidas en los puestos de venta quesera y otros productos autóctonos.
Pasada la blanca nube, el interior de la Casa Consistorial rindió el anual homenaje al primer Idiazabal de la temporada con el corte de una pieza con dos meses de maduración, el mínimo de envejecimiento establecido por la Denominación de Origen de este preciado alimento.
En el salón de Plenos se dieron cita, entre otros, el alcalde del municipio, José Miguel Santamaría, así como los chefs Pedro Subijana, José Juan Castillo y Elena Arzak.
cuchillo El simbólico acto tuvo como maestro de ceremonias al cocinero Koldo Rodero, quien, tras hendir el cuchillo en la preciada pieza, exclamó una frase sencilla pero expresiva: "¡Tiene una pinta estupenda! Es de diez. Como dijo un personaje navarro, ¡cojonudo!".
Ya en un tono más profesional, el restaurador de Iruñea subrayó que este Idiazabal es "suave, meloso, muy agradable, fino y sutil, con un retrogusto que perdura en boca".
Rodero recordó en el acto, donde también se homenajeó al gastrónomo Peio García Amiano, que en su restaurante es habitual encontrar platos confeccionados con Idiazabal, como el canutillo crujiente relleno de queso con contrapuntos de lichi, romero y rosas.
El Consejo Regulador del Queso Idiazabal premió a Luis Vicente Larrarte, de la quesería Endara de Sunbila (Nafarroa), y a los hermanos Audicana Sáez de Bikuña, de Basondo de Gereñu (Araba), por la calidad de sus productos.
En el exterior, la fiesta continuaba con exhibiciones de elaboración de queso, degustación de cordero asado, demostraciones de esquileo, concurso-exposición de carneros y también una competición de oveja latxa. |