Las lluvias y las nevadas abundantes son sinónimo de actividad en la cuenca del Zadorra. Ayer por la mañana, el mirador que da a la presa ofrecía un paisaje digno de admirar, y para eso precisamente se acercaron decenas de alaveses. Padres con sus niños, que aprovecharon la semana de Pascua para disfrutar del espectáculo, y pescadores como Ignacio Sánchez.
"Tenía un coto de pesca en Espejo y, como es diario, si no vas pierdes el dinero. No me he atrevido a acercarme porque el río tiene que bajar muy alto por allí. No sé, deberían darte otro día, pagas nueve euros y van directamente a la basura", señalaba Ignacio, que ardía en deseos de recuperar la caña tras un largo invierno. La temporada se reabrió el domingo, pero de momento tendrá que esperar. "Luego en junio, si ríos como el Baias bajan sin agua, cortan la pesca y también te quedas sin el dinero", lamentó Ignacio que, como buen aficionado a la pesca, domina a partes iguales las artes de la paciencia y la resignación. "Si no llega a llover, igual tampoco se habría podido pescar hoy en Espejo, porque hasta hace unos días no había agua, y ahora no puedo por exceso. Qué le vamos a hacer", sentenció.
En la mañana de ayer, las fincas de la ribera del Zadorra entre Arroiabe y Durana no habían sufrido desperfecto alguno. El río bajaba con un cauce abundante, pero controlado, en el Ayuntamiento de Arrazua-Ubarrundia no se había registrado una sola queja de los agricultores, y aún así la tensión se respiraba en el ambiente. El municipio cuya cabecera es Durana siempre es el principal afectado por la apertura de compuertas en Ullibarri, y en el Consistorio los ánimos están caldeados. El alcalde, Rufino Sáez de Ibarra, no ocultaba ayer su enfado ante una situación que se repite cada año. Aunque aún no había problemas, Rufino se curaba en salud mientras apuraba un café junto con su equipo en un bar de la zona industrial de Gamarra, otro de los puntos negros. "Siempre nos enteramos de todo cuando ya han abierto las compuertas", afirmaba antes de volver al trabajo.
Con más calma se lo tomaban los usuarios de las huertas ecológicas de Abetxuko, separadas del río por un elevado dique. "Han metido más tierra, está más alto, así que si sigue la crecida se puede desbordar más abajo, pero aquí no creo. Trespuentes sí estaba más complicado", explicaba Ángel Hernández. Con sus verduras recién recogidas en la mano, el agricultor aficionado aseguraba de la garganta por la que pasa el río tras pasar por Abetxuko salía "agua como por un tubo".
La inquietud entre los responsables municipales era manifiesta. José Manuel Bully, concejal de Protección Ciudadana de la capital alavesa y presidente de Amvisa, también expresaba su preocupación frente a la presa de Ullibarri. "Las previsiones no son muy halagüeñas, porque tenemos para esta noche y mañana nieve en las alturas y bastante lluvia. Sabemos que esta noche (por ayer) o el jueves podemos tener un momento difícil, y para evitarlo tendremos que tratar de gestionar el asunto desde hoy, porque las cuencas del Alegría y el Zadorra nos permiten subir todavía un poco el desembalse", afirmó.
Efectivamente, durante la jornada de ayer el Zadorra asumió sin mayores problemas el agua. "En Abetxuko vamos muy bien, hay agua en Crispijana y Trespuentes, pero todo en zona inundable", afirmaba Bully. |