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Blindaje fiscal
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José Luis Ruiz
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El Parlamento vasco acaba de aprobar una resolución de apoyo al concierto económico por amplia mayoría. Han votado a favor todos los grupos excepto EHAK, que se ha abstenido. Hasta aquí podría pensarse que estamos ante algo normal, la defensa de uno de los elementos importantes de autogobierno como es la autonomía fiscal.
Lo que no es tan normal son los términos de la defensa del Concierto. Pasamos hoy de comentar que la propuesta afirme el carácter solidario del Concierto que necesitaría un análisis que no es el objeto de estas líneas. Tampoco es cuestión de ahondar que se haga en estos momentos para reforzar la defensa de nuestra fiscalidad ante el tribunal de Luxemburgo. Una situación a la que nos ha llevado la política de rebaja de impuestos de las llamadas vacaciones fiscales del Gobierno vasco y que sin ella nos estaríamos en esta situación.
Realmente lo que me preocupa es que los partidos que se reclaman de la izquierda hayan votado a favor de una proposición que quiere que se modifique la legislación española para que las normas fiscales de las diputaciones tengan rango de ley y por tanto sean sólo recurribles ante el Tribunal Constitucional. Además se presenta como una presunta discriminación respecto a lo que ocurre con las normas fiscales que aprueba Navarra, con un régimen fiscal similar, e incluso otras comunidades autónomas, sin la autonomía fiscal nuestra. Esto último es una clara manipulación. Los navarros, como lo riojanos, cántabros, castellano-leoneses o murcianos, pueden aprobar normas fiscales en su ámbito competencial porque las aprueban sus parlamentos o asambleas y tienen por tanto rango de ley y no es comparable con nuestro caso puesto que no es el Parlamento vasco quien aprueba las normas fiscales que entonces sí estarían blindadas.
Ahí está la cuestión: pretendemos dar capacidad legislativa a las diputaciones en lugar de aprobarlas donde reside en la actualidad la soberanía de los vascos. Esto es lo grave para la que se suponía era la concepción de país de la izquierda vasca. Dónde queda la voluntad de integración del país, haciendo que sean sus instituciones comunes quienes lo vertebren. De repente, la izquierda que representan el PSE, EB-B o Aralar, incluso si añadimos a EA, nacido por la LTH, ha renunciado a que sea el Parlamento quien defina la política fiscal, reconvirtiéndose a un foralismo que hace que sea casi imposible que los vascos y las vascas puedan definir sus ingresos al igual que definimos el gasto público.
Por este camino estamos legitimando que los ciudadanos tengan prestaciones diferentes en cada territorio en los servicios sociales o que sea imposible concertar políticas de empleo con los agentes sociales, al margen de la dificultad de estos para alcanzar acuerdos, porque la negociación se agota en el diálogo interinstitucional y luego ya no hay margen para más, o haya cuatro políticas de promoción económica e incluso se dispute hasta quien le corresponde la regulación del tráfico, por citar algunos ejemplos.
Es comprensible que lo aprueben PNV y PP. Uno, porque es un ámbito que le permite acaparar más poder por la estructura electoral poco democrática de las Juntas Generales y el otro, porque debilita a un gobierno en el que no creen. Lo que es incomprensible es que lo vote las izquierdas, liberal, socialdemócrata, transformadora, abertzale, etc. ¿O es que su modelo de país es la confederación vascongada? En ese caso son más coherentes los primeros y sus vacaciones fiscales que nos acercan a Suiza que también es confederación.
* Director de José Unanue Fundazioa
Preocupa que partidos que se reclaman de la izquierda voten para que las normas forales tengan rango de ley
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Estamos legitimando que haya prestaciones diferentes en cada territorio en servicios sociales |
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