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La economía real en 2008
Hay varios aspectos relevantes en la situación económica de este año. Primero el galopante incremento del precio del crudo rozando los 100 dólares el barril, condicionado por las incertidumbres geopolíticas, la especulación y la psicosis de desabastecimiento. En segundo lugar la continuación de la escalada de los precios de los alimentos con la consiguiente contracción del consumo interno y severo estancamiento del sector inmobiliario. En tercer lugar hay que destacar la inflación rampante con tasas cercanas al 5% a fines del 2007 y el aumento incontrolado del déficit exterior, que se sitúa en el 15% del PIB y de la deuda externa (2,5 billones de dólares) y un exiguo aumento del PIB, tan sólo el 1,5%. Mientras tanto suben los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo hasta alcanzar el 4,5% con el objetivo de intentar frenar la desbocada inflación de la zona euro. Por último destacaría el aumento de la tasa del paro hasta el 12%, generalización de la precariedad laboral con salarios mileuristas e interinidad vitalicia y pérdida del poder adquisitivo de la mayoría de los trabajadores.
Germán Gorraiz López Iruñea
¿Es vasco todo aquel que dice serlo?
Al margen de los últimos resultados electorales, los partidos estatales PSOE y PP presumen de vasquismo en la CAV. Por sus hechos, es evidente que sólo son sucursales de los partidos de Madrid, pero ellos se arrogan ser doblemente españoles, precisamente por ser vascos. Dijo en cierta ocasión el lehendakari Garaikoetxea que vasco es todo aquel que vive y trabaja en Euskadi, a lo que otros antepusimos, que también la Guardia Civil vive y trabaja en Euskadi, pero nunca los consideramos vascos, porque su trabajo consiste en doblegarnos. Algo parecido también lo dijo nuestro actual lehendakari Ibarretxe. Yo, sin embargo, entiendo que para ser vasco sólo hace falta querer serlo, sentirlo y demostrarlo, se haya nacido aquí o en cualquier continente, sea moreno, mulato, o de cualquier raza, pero eso sí, por sus hechos los conoceréis, no sólo basta decirlo, sino demostrarlo, integrarse como hay muchísimos, tanto para lo bueno como para lo malo. Uno puede nacer en cualquier parte del mundo, ser de la raza que sea y no tener ningún apellido vasco y ser tan vasco como el que más. Por el contrario, haber nacido en Bermeo -por poner un ejemplo- tener los dieciséis apellidos jatorras y sin embargo sentirse español, por lo tanto no vasco, puesto que no se puede ser dos cosas distintas al mismo tiempo. Los vascos ni somos españoles ni franceses, quienes se sientan de estos pueblos, serán lo que ellos quieran ser y puesto que yo no soy voluntariamente ni español ni francés. ¿Qué soy, entonces? Pues sólo vasco. Se puede ser un buen vasco, regular o malo de solemnidad. Un ejemplo: yo, según mi DNI, soy español y es verdad, pero sólo por imperativo legal. Sin embargo, ni me considero español, ni deseo serlo -tampoco francés ni americano ni nada por el estilo- por lo que yo sería mal español, mal francés y mal americano. Y todo ello porque no me siento como tales y soy vasco a secas y ellos son mis vecinos. María San Gil dice que es vasca -incluso está aprendiendo euskera- pero para mí sería mala vasca en el mejor de los casos. E Ignacio Astarloa, que cuando vivía en Madrid, en vida de Franco, su aita daba clases de euskera y en misa de euskera cantando lloraba de emoción y sentimiento; ellos sí que eran euskaldunes de verdad -que Dios les tenga en su gloria- pero su hijo -no hay peor cuña que el de la misma madera-, para mí, un renegado vasco, una pena. En los países civilizados se exige para nacionalizarse, entre otras muchas cosas, jurar su Constitución -por ejemplo EE.UU., Venezuela, y otros muchos países-. En nuestro caso sería jurar nuestros fueros, integrarse en nuestra idiosincrasia, en nuestras costumbres, exactamente igual que nuestros emigrantes hicieron y hacen, cuando emigran fuera. Como siempre hay caraduras y a estas alturas del siglo XXI, el Gobierno británico propone un plan para reforzar el sentimiento de los jóvenes inmigrantes y quiere "el juramento de lealtad a la corona". Lamentable.
Josu Pagai Bermeo
Ánimo, podemos
EL 10-M amanecimos con un nuevo escenario político sobre la mesa: un bipartidismo cada vez más pronunciado (nos simplifican mucho las cosas estos singulares líderes políticos), una pérdida de protagonismo en los partidos minoritarios/periféricos y una significativa parte de la sociedad vasca silenciada, en parte por su propia mordaza. Tristemente silenciado para siempre quedó Isaías Carrasco, el alcaldillo como le apodaban parte de sus más cercanos amigos, familiares y compañeros socialistas de Arrasate. ¿Para qué? ¿por qué?, no hay posibilidad de dar una explicación medianamente inteligente, razonable, humana y justa. ETA sigue sorda, como quedaron parte de los vecinos de Calahorra después de más de lo mismo. ¿Para qué?, ¿por qué? Ya no sabemos ni qué decir, ni qué medios utilizar para que esto pare de una vez. Sólo se me ocurre una cosa: diálogo permanente entre los diferentes partidos políticos (todos y cada uno de ellos, sin exclusiones), entre los diferentes movimientos sociales (independientemente sus objetivos) y demás agentes sociales. Diálogo, negociación y acuerdo. Retomar los puentes de comunicación bombardeados por todas las partes implicadas. ETA seguirá perdiendo apoyo social, seguro. Es el momento propicio para ahondar en el esfuerzo político de cara a un acuerdo amplio y democrático. No olvidemos que por muy débil o marginal que pudiera quedar ETA, su disolución no va a venir dada por una generación espontánea por esporas. Ante un escenario tan duro nuevamente como el vivido últimamente la política debe tomar paso. Con líderes políticos emblemáticos y con amplitud de miras, sin oportunistas, sin caciques que veten la ilusión de poder resolver el conflicto vasco. Nuevamente la sociedad en su conjunto deberá movilizarse (y con ésta, ¿cuántas veces van ya?) para exigir el respeto de todos los derechos humanos para todos, sin cortapisas. Desde el más de los elementales derechos como es el derecho a la vida hasta el derecho de poder defender cualquier proyecto político, por muy discutible que pudiera ser. Os animo a no dormirnos, a no arrojar la toalla. Se pueden y se deben solucionar los problemas, cada individuo aportando su granito de arena. Con ilusión y esperanzas renovadas. Ánimo, podemos.
Gaizka Cruz Gallarreta Etxebarri (Bizkaia)
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