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Isabel Vidarte, en Eibar. |
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La cocina de una pasión
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Isabel Vidarte, autora del libro 'Titín III', relata su visión del delantero riojano, que el próximo domingo junto a Laskurain se medirá a Olaizola II y Mendizabal II en la final del Campeonato de Parejas.
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César Ortuzar
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El sonido más repetido que he escuchado en mi infancia ha sido el bote de una pelota en las baldosas de del suelo de la cocina". Es el primer eco del recuerdo de Isabel Vidarte, autora del libro Titín III. Un repaso de la vida deportiva del delantero riojano, el pelotari "más apasionado que he visto sobre una cancha". Isabel observaba en aquella cocina cómo su padre, Enrique Vidarte, propietario del Astelena, la catedral, probaba el material con el que luego competían los pelotaris en el frontón de la calle Isasi. "Antes de que los pelotaris pudieran tocar el material en el frontón se probaba en casa". Clon, clon, clon. Sonajero de cuero. Duro. Piedra contra baldosa. "Mi padre antes y ahora mi hermano, Fernando, (máximo mandatario de Aspe) es capaz de saber qué tipo de pelotas es cada una sólo con oír su sonido", explica. A Isabel se le escapa ese sonido y otros aspectos más profundos del juego. No le interesan demasiado. Su mirada es la de una aficionada. Alguien que trata de pasar un rato divertido en el frontón, como la mayoría de pelotazales. "Yo no tengo ese tipo de conocimientos, a mí lo que me gustan son los partidos. Las sensaciones que transmiten. Y el que más transmite es Titín", reconoce. Ese y el décimo aniversario de Aspe, empresa que sobredimensionó la contratación del delantero de Tricio, son los motivos que han alimentado la aventura de esta abogada, que venera la pelota, un deporte que ha crecido en la cocina de casa.
Su viaje hacia la biografía de Titín comenzó en noviembre de 2006. "Recuerdo que le plantee el tema de escribir un libro sobre él en el frontón de Bergara y él me dijo que le parecía bien". Así que partió hacia los orígenes de Augusto, al hogar de Augusto y Flora, los progenitores de Titín, en Tricio. Allí, la madre del pelotari le dejó una maleta de cartón repleta de recortes de prensa que Isabel devoró en una noche en una habitación de una casa rural. "Había cantidad de material, pero todo desordenado. Cogí lo que me parecía interesante para el libro y le devolví la maleta a Flora", relata Isabel. Augusto, el padre de Titín III, le contó entonces que su hijo se las apañaba muy bien de pequeño en el frontón del pueblo, el Moderno, donde el delantero riojano se especializó jugando al punto. Sobre aquella áspera cancha Titín se hizo ganador. "En el punto el que gana sigue jugando y el que pierde ese tanto tiene que abandonar la cancha", detalla Isabel Vidarte. Augusto no salía del frontón. Juega que te juega. A todas horas. "Su padre me decía que de pequeño Titín no era demasiado fuerte y para ganar metía a todos en su juego. Era un ratonero", argumenta y "lo sigue siendo", subraya. "Irujo lo definió perfectamente, te dicen que no entres en su juego, pero no sé por qué acabas entrando en su ratonera". En esa distancia, del cuatro hacia delante Titín es prácticamente inabordable. Isabel, que le ha visto en 900 partidos "más o menos", desmenuza el juego del riojano: "Siempre está fastidiando. Se pone en el centro y manda al rival a las rayas. De lado a lado. Imprime un ritmo endemoniado. Se anticipa, come el tiempo y es capaz de hacer de una defensa un ataque. En cuanto tiene una posibilidad come el terreno al contrario y define como nadie". La autora cree que Titín sigue jugando "como lo hacía cuando era niño. El día que no se divierta en una cancha lo dejará, seguro".
la revolución La gran aportación del riojano a la pelota mano ha sido el espectáculo, la diversión. "Al principio los pelotazales, cuando le veían hacer lo que hace decían, ¡pero qué hace este loco! Incluso a mi padre no le convencía del todo. Con el tiempo se ha demostrado que Titín ha revolucionado la pelota. Es un placer verle, hace que te diviertas. De eso se trata. Te lo tienes que pasar bien viendo un partido", enfatiza Isabel. Para la escritora del libro, antes de la aparición del fenómeno de Tricio y su descarado estilo de juego, cantidad de partidos "eran un tostón, daban ganas de bostezar. Sólo faltaba una manta y echarte a dormir", dice con ironía. Fortalece su impresión con una comparación: "Es como cuando vas al cine y te entran ganas de fumar, si te pasa eso es porque la película no te interesa demasiado". La manera de entender la pelota de Titín se ha ido extendiendo con el tiempo y la mayoría de los delanteros han adoptado el método del riojano. "Ha contagiado a todos", indica. Sin embargo, para Isabel "Titín es irrepetible. Creo que pasarán muchos años para que pueda salir un delantero tan determinante. No creo que tenga un heredero. El que más se le parece es Irujo, por su pasión, pero son muy diferentes".
Grabaciones encontradas Construir un libro, levantarlo desde una idea, requiere un trabajo ingente, tiempo, rigor y paciencia. Los padres de Titín, Solozabal, quien fuera su botillero y Nalda II guiaron los primeros pasos de Isabel Vidarte, que se encerró en julio del pasado año, durante sus vacaciones, para ordenar el material y moldear como un alfarero de palabras las tripas de la criatura después de un 2006 con problemas musculares que apenas sí le dejaban "mover el ratón". No le resultó sencillo porque de algún modo cada pelotazo de Titín estaba disperso. "Me acuerdo que Titín tenía fotos suyas en una bolsa de plástico, así, sin más. Después de verlas se las entregué de nuevo ordenaditas", bromea. De cualquier manera, el asunto de las fotos fue una cuestión menor. Isabel Vidarte se compró una grabadora "magnífica" para entrevistar al personaje. La voz principal de su escrito. La de las dos primeras partes. "Fue la entrevista más larga que he hecho en mi vida. Tenía hora y media de grabación por lo menos, igual dos. Así que sólo tenía que transcribirla, pero hete aquí que no sé a que botón le di, pero la cosa es que me quedé sin la grabación". A la autora le salvó el viejo método: las anotaciones con bolígrafo sobre el papel. "Apunté las cosas más interesantes y luego, con la entrevista aún fresca en la cabeza, me puse a escribir todo lo rápido que pude para que no se me fueran las cosas". No le falló la memoria y presentó su obra de 160 páginas el pasado día 17. Augusto Ibáñez, Titín, su personaje central, se siente "muy satisfecho. Nunca pensé que escribirían un libro sobre mí. Ha quedado muy bien y estoy muy agradecido. Es alucinante. Es emocionante. Se te ponen los pelos de punta".
Una portada sin pelota En la portada del libro sorprende un detalle, no se ve la pelota. Isabel lo esclarece: "Para mí, Titín es anticipación, velocidad y concentración. Aunque no se ve la pelota, con su mirada, intuyes donde está y encima te imaginas que va a llegar a ella". En el recorrido por sus pasajes, el libro está dividido en tres partes, ha destacado la poética del riojano "su amor por este deporte". "Siempre dice que aunque pierda, si el partido es del gusto del público, si ha disfrutado, sale satisfecho del frontón". Augusto lo refrenda: "Esto es un juego y me gusta ganar, sí, pero sobre todo divertirme y que la gente también se lo pase bien porque han pagado una entrada para asistir a un espectáculo. La obligación de los pelotaris es tratar que éste sea lo mejor posible". A pesar de sumar tres txapelas del Parejas y de hallarse frente a su quinta final de esta competición en su decimosexta comparecencia consecutiva, el riojano funciona con el mismo compromiso en cualquier frontón. "Atrae tanto porque aparte de divertir a la gente, lo da todo. Da igual que sea en una final o en un partido de verano en un pueblo. ¡Es el que más pantalones rompe!", exclama Isabel Vidarte.
La final, equilibrada El delantero de Tricio, superado por el reconocimiento, sostiene que "el libro lo veo como un premio a la trayectoria", afronta el domingo junto a Laskurain la final del Campeonato de Parejas, que les enfrentará a Aimar y Mendizabal II. Para Titín "el partido está al 50%. La gente puede pensar que la parejas están cojas en la zaga, pero yo no lo creo. Tanto Lasku como Mendizabal han hecho un gran campeonato y se equivocan los que piensan que alguno de ellos fallará. No creo que ocurra porque aunque son nuevos en las finales han jugado un montón de partidos durante el torneo y los dos han estado bien". El domingo, en el Ogueta de Gasteiz, el recinto que acogerá la final, en alguna butaca de cancha, se sentará Isabel Vidarte. Para disfrutar y divertirse. Apasionada. |
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