bagdad. Los combates protagonizados por las milicias fieles al clérigo chií Muqtada al Sadr, que han retomado las armas tras meses de relativa calma, han puesto en jaque al Gobierno de Nuri al Maliki, que amenaza con graves castigos si no deponen su actitud.
Al menos 58 personas han muerto y unas 250 han resultado heridas en los combates librados entre el Ejército iraquí y la milicia Ejército del Mahdi de Al Sadr, que comenzaron en Basora la noche del lunes y que se han extendido a varias áreas de Irak.
Para evitar la generalización de los enfrentamientos, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, dio ayer un ultimátum a la milicia para que deponga las armas antes de 72 horas, si no quiere que se le apliquen "graves castigos".
Estos choques tienen lugar casi un año después de que Al Sadr anunciara unilateralmente un cese de las hostilidades de seis meses, que renovó el pasado febrero, con el objetivo, supuestamente, de dar una oportunidad al Gobierno para acabar con la violencia sectaria.
La medida tomada por el clérigo chií fue considerada uno de los principales factores que contribuyó a la disminución de la violencia en el país que a finales de 2007 volvió a los niveles anteriores al estallido de la violencia sectaria en febrero de 2006 y que llevó al país al borde de la guerra civil.
Los enfrentamientos, comenzaron al parecer tras el lanzamiento de una operación de seguridad en Basora y coincidiendo con la visita del primer ministro a la ciudad.
Asimismo, también podría profundizar la crisis política que estalló en abril de 2007, cuando los seis ministros que la corriente de Al Sadr mantenía en el gobierno se retiraron del Ejecutivo, a los que siguieron varios grupos como el Frente del Consenso Iraquí, principal fuerza suní del país.
Este levantamiento supone, además de una amenaza política, un reto para el Gobierno y su capacidad de mantener la seguridad en el país, ya que éste es el primer conflicto de gran envergadura al que se enfrentan las fuerzas iraquíes en Basora desde que el pasado diciembre las tropas británicas traspasaron el control de la seguridad en la provincia de Basora.
ciudades "liberadas" Desde 2003, las tropas de la coalición lideradas por EE.UU. ya han cedido a los iraquíes las provincias de Muzana, Zi Qar y Maysan, todas ellas de mayoría chií y situadas en el sur del país.
Los incidentes en el barrio bagdadí de Ciudad Sadr, donde murieron al menos 20 personas y 115 resultaron heridas, y de Basora, donde la cifra de víctimas ascendía a 38 fallecidos y 134 heridos en dos días de combates, coinciden con numerosos ataques y atentados en otras ciudades del sur del país y en otras áreas de la capital.
En los barrios de mayoría chií de Al Amel y de Risala, en el sur de Bagdad, se han producido combates entre insurgentes y las fuerzas de seguridad, al igual que en las ciudad de Kut. Asimismo, en Amara, 350 kilómetros al sur de Bagdad, y Hila, 100 kilómetros al sur, al menos ocho militares iraquíes fallecieron ayer y once vehículos blindados fueron incendiados en dos ataques de hombres armados, aunque se desconoce si los atacantes están vinculados a Al Sadr.
Bush podría detener la reducción de tropas
El presidente de EE.UU., George W. Bush, se reunió ayer a puerta cerrada con sus asesores en el Departamento de Defensa para analizar la situación en Irak y escuchar sus opiniones sobre futuras reducciones de tropas allí desplegadas. La reunión se prolongó por espacio de dos horas, según indicó el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman. En las conversaciones estuvieron presentes, entre otros, los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, y el jefe de Gabinete de Bush, Joshua Bolten. El vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, recién llegado de una gira por Oriente Medio, también estuvo presente en los debates. La reunión, igual que la celebrada el lunes en el Departamento de Estado, tenía como objeto "conocer los puntos de vista sobre Irak y el camino a seguir". Como presidente de la sesión actuó el jefe de la Junta del Estado Mayor, el almirante Michael Mullen, quien presentó la estrategia en el país árabe consensuada por los comandantes de las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas. Tras esta reunión Bush podría decidir paralizar la reducción de tropas en Irak. >efe |