bilbao. No sólo en Génova están preocupados por cambiar su discurso tras el fiasco electoral. Si Mariano Rajoy tiene estos días una patata caliente en la sede central del PP, en su filial de Euskadi también se oyen cantos de sirena, y de voces muy cualificadas, que piden por activa y por pasiva un punto y seguido en la filosofía del partido. Aunque en una formación tan centralizada como es la popular, los mensajes que reclaman un giro salen a cuentagotas. El primero en abrir la lata para reclamar cambios fue el presidente del Partido Popular en Bizkaia, Antonio Basagoiti, que tres días después del 9-M confesó a DEIA la necesidad de potenciar un PP "profundamente vasquista", sin mirar tanto a lo que adoptan en Madrid y "con más peso a la hora de decidir la línea política". Las palabras de Basagoiti fueron acalladas por María San Gil y Alfonso Alonso, que no tardaron en aclarar, a su manera, las inquietudes aperturistas de su compañero de filas.
Pero los pensamientos de Basagoiti parecen no ser rara avis en el seno del PP vasco. Si el ex alcalde de Gasteiz no quería saber nada de cambios hace dos semanas, ahora parece que ha recapacitado y ha cogido el guante. Treinta mil votos menos y un escaño perdido dan para pensar. Y mucho. En declaraciones a Radio Euskadi, Alfonso Alonso defendió ayer la necesidad de que su partido "actualice" su mensaje para despertar la confianza de los ciudadanos en Euskadi y Catalunya, territorios menos proclives al voto popular: "Es evidente que no hemos llegado a despertar la confianza, especialmente en aquellas comunidades donde existen nacionalismos históricos o presencia fuerte de partidos nacionalistas".
Y, al igual que hizo Antonio Basagoiti, Alfonso Alonso insistió en la necesidad de adoptar un discurso que haga posible "acercarse a mucha gente con sensibilidad nacionalista, pero que puede compartir con el PP un modelo de sociedad, una manera de entender las cosas y un cambio político en España para hacer políticas distintas".
Una reflexión que, a buen seguro, habrá sido bien recibida por el presidente de los populares en Bizkaia tras ver cómo se le desautorizaba días antes. En política todo cambia de la noche a la mañana y más tras unas elecciones. "Hay que renovarse, hay que actualizar, que no se nos vea como algo viejo, que tampoco se nos vea como alguien intransigente o que está en una posición que no puede cambiar", concluyó el líder del PP en Araba. Ahora habrá que esperar a ver la reacción de María San Gil, la única dirigente popular en Euskadi que sigue sin pedir cambios.
guiño de zaplana Eduardo Zaplana, otro peso pesado del Partido Popular, aunque venido a menos, también hizo un guiño a los nacionalistas al asegurar que "gobernar o pactar con ellos, en algunos casos, es deseable". Un discurso menos beligerante y que va en sintonía con lo que reclamó ayer el secretario de relaciones internacionales de la formación de Génova, Jorge Moragas, que destacó la necesidad de "cambiar el registro" del mensaje popular. |